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Uno de los mayores cráteres del planeta se esconde en el hielo de Groenlandia

Descubren la enorme perforación provocada hace más de 12.000 años por el impacto de un meteorito de hierro.

El glaciar Hiawatha, en el norte de Groenlandia, esconde uno de los mayores y quizás mejor conservados cráteres de la Tierra. Aunque sería más exacto decir que “escondía” porque un equipo de investigadores ha anunciado ahora el descubrimiento de este círculo casi perfecto de 31 kilómetros de diámetro cubierto por una gruesa capa de hielo y nieve en esta gran isla situada entre el océano Atlántico y el océano Glacial Ártico, según detalla un estudio publicado esta semana en la revista Science Advances.

Los datos preliminares indican que el agujero localizado en Hiawatha con ayuda de detectores aéreos entrará en la lista de los 25 cráteres de impacto más grandes de la Tierra.

El equipo que encabeza el profesor Kurt H. Kjær, Centro de Geogenética del Museo de Historia Natural de Dinamarca (Universidad de Copenhague, Dinamarca), indica que el cráter se formó cuando un meteorito de hierro de un kilómetro de ancho se estrelló en el norte de Groenlandia en una fecha todavía por determinar; aunque se estima que pude tener más de 12.000 años.

«El cráter está excepcionalmente bien conservado y eso es sorprendente, porque el hielo del glaciar es un agente erosivo increíblemente eficiente que habría eliminado rápidamente las huellas del impacto», explicó el profesor Kjær. «Eso significa que el cráter debe ser bastante joven desde una perspectiva geológica», añadió el primer firmante del artículo.

Los investigadores estiman que el cráter se formó probablemente durante el Pleistoceno, tal vez tan solo hace unos 12.000 años, hacia el final de la última era glacial, aunque son necesarios más estudios para poder precisar la fecha.

Los primeros indicios de la existencia del cráter se remontan a julio de 2015, cuando los investigadores inspeccionaron un nuevo mapa de la topografía debajo de la capa de hielo de Groenlandia y notaron la presencia de una depresión circular enorme, previamente no detectada.

Decidieron entonces enviar un avión de investigación del instituto alemán Alfred Wegener para sobrevolar el glaciar Hiawatha y cartografiar el área con un nuevo y potente radar de hielo desarrollado por la Universidad de Kansas (EEUU).

El moderno radar «superó todas las expectativas e imaginó la depresión con un detalle asombroso», comentó Joseph MacGregor, un glaciólogo de la NASA que también participó en la investigación.

Para confirmar los hallazgos del radar, se realizaron estudios posteriores de la roca cercana al pie del glaciar y de sedimentos arrastrados a través de un canal de agua de deshielo que detectaron la presencia de cuarzo, vidrio y otros elementos relacionados con el impacto del meteorito. El próximo paso en la investigación es fechar con precisión el momento del impacto y determinar si afectó y cómo al clima de la Tierra. JEC – Efe

Vía: lavanguardia

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