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MH370, una suposición más

MH370

Muchas versiones se han dado sobre el accidente del avión de Malaysia ocurrido 8 de marzo de 2014, me permito dar una más.

Emulando a los chamanes, en un estado de meditación profunda, a veces la imaginación nos induce a pensar y/o imaginar hechos o cosas, sin fundamento técnico-científico. En este caso particular, la falta de indicios sobre las verdaderas causas conjugada con la falta de noticias del accidente del avión fue motivo de diversas teorías.

Descartando un acto de terrorismo y con conocimiento de las buenas condiciones meteorológicas reinantes de esa fecha, y habiendo transcurrido tanto tiempo -34 días-, me permito sugerir una idea que no debe ser tomada como válida pero si tenida en cuenta, pues existe una remota posibilidad.

Sol coronalRevisando el interesante informe publicado por el amigo Kazatormentas se muestra una eyección de masa coronal (https://blog.nuestroclima.com/?p=15250). En la imagen, fechada dos días antes del accidente 6 de marzo de  2014, se muestran agujeros coronales en regiones del campo magnético solar que indican la posibilidad de auroras boreales en el Hemisferio Norte.

Hay que tener en cuenta también la ionización presente en ese tiempo.

alta ionizacion

 

Carta del 11 de marzo 2014 TEC (cantidad total de electrones)
Carta del 11 de marzo 2014 TEC (cantidad total de electrones)

¿Un meteoro alcanzó al avión?

Este escenario es posible ante la ionización dada en ese momento. Constantemente están entrando meteoroides del tamaño de pequeños granos de arena, y por lo tanto, se pueden encontrar más o menos en las rutas de ionización.

 

Susto en vuelo a Marambio

Para que se entienda un poco más el tema, paso a contar una anécdota personal.

Con motivo de la creación, construcción y extensión de la pista y desarrollo de la base Marambio (en la Antártida 29 de octubre del año 1969), las FAA se realizaban periódicamente vuelos a la isla. En repetidas oportunidades ocurrieron problemas meteorológicos como fuertes nevadas, vientos muy fuertes, ventiscas, nieblas que reducían la visibilidad y plafón, vientos fuera de normas, engelamiento, fuertes turbulencias, estado deficiente de pista, etc. que impedían los vuelos y sorprendían a los meteorólogos, por encontrarse esa isla próxima a una región ciclo genética (Mar de Weedell.)

Desde fines de abril hasta el 12 de mayo de 1972, el tiempo se puso caprichoso y no permitía la operatividad de los aviones Hércules que operaban desde Santa Cruz (aeropuerto Rio Gallegos) a la base Marambio, entonces el personal con las respectivas tripulaciones y cargas debieron regresar a su base de El Palomar en Buenos Aires.

Ante la imposibilidad de operar y efectuar las penetraciones de rutina, las autoridades aeronáuticas, decidieron realizar un vuelo directo desde Palomar a Marambio, el 13 de mayo de ese año, con tripulación reforzada de pilotos, navegadores, auxiliares y con un meteorólogo de abordo en cabina -quien relata-, muy cerca de los pilotos para indicarles al instante el estado del tiempo en Marambio y posibles alternativas en el supuesto de desmejoramiento del tiempo en esa región.

La salida se efectuó aproximadamente a las 3 horas AM de ese día y al llegar próximo a nuestras Islas Malvinas, volando por el Oceáno Atlántico meridiano 60° Oeste, los navegadores dispusieron practicar el vuelo en forma astronómica, a los efectos de sortear la capa de nubosidad alta (cirrus y cirrostratos) que los afectaba, fue entonces que me solicitaron les indicara un nivel superior favorable, con cielo claro, ascendiendo aproximadamente hasta Nivel FL240 con el Avión Hércules TC62.

De pronto ocurre lo inesperado, un fuerte ruido me sorprendió…  el parabrisas derecho, a mi lado, se astilló totalmente pero no llegó a romperse.

¡Algo nos tocó! fue mi exclamación. Inmediatamente pánico y discusiones se generalizaron en la cabina; inmediatamente el comandante del avión -muy experimentado- que en ese momento se encontraba descansando en la litera de arriba, en forma rápida, tomó la decisión preventiva de colocación de la máscara de oxígeno y descender de nivel para una pronta despresurización,

EL avión giró 180 grados y luego del drástico giro se dirigió rápidamente hacia las costas patagónicas a buscar alguna alternativa, un nivel aproximada de 3000 metros. Como no presentaba ningún problema en el vuelo a ese nivel, tomó nuevamente rumbo a la base aérea El Palomar.

Durante algunos días se inspeccionó el avión y se determino una falla en la estructura del parabrisas aludido, producto probablemente de la fuerte calefacción que había en ese momento en el interior de la cabina y las muy bajas temperaturas, aproximadamente 50 grados bajo cero, en el exterior a gran altura y en esa región próximo a las Islas Malvinas.

Cuatro días después de la reparación el T.C 62 el 17 de mayo de 1972, efectúa sin novedad el primer vuelo directo El Palomar- Marambio exitosamente.

Avion Hercules
17 de mayo 1972 en Marambio, 30 grados bajo cero son reales. Con bufanda, met. Roberto D Antochia

Si bien la causa tuvo su explicación técnica (fallas de material) siempre me motivó cognitivamente la idea de que algo nos había golpeado ya que se extendió con un ruido a lo largo de toda la cabina del avión, en ese lugar, en medio del Océano Atlántico Sur.

El factor humano (la gran capacitación y experiencia del personal aeronáutico, especialmente del comandante de la aeronave) nos permitió sobrellevar esa situación de emergencia, que de haber ocurrido próximo al círculo polar antártico, y con condiciones mínimas de operatividad, la vuelta del avión Hércules, TC 62 con vientos en contra muy fuertes a esa altura de vuelo y con la mínima posibilidad de error de navegación, hubiésemos terminando por falta de combustible, cayendo al océano.

La meteorología aeronáutica mundial, seguramente en un corto tiempo deberá adecuarse y contemplará esta situación y comenzará a confeccionar en forma rutinaria (diariamente de nuevos informes y o parámetros) de la troposfera superior y de la ionosfera, para poder estudiar, interpretar y predecir mejor los fenómenos que nos sorprenden a diario en todo el mundo.

 

Algunas consideraciones a tener en cuenta

En mi informe anterior «Algo para recordar» (https://blog.nuestroclima.com/?p=16231) mencionaba que ante inviernos rigurosos en el Hemisferio Norte hay que esperar, por lo general, veranos muy inestables en el Hemisferio  Sur.

Las trágicas y sorpresivas muertes y accidentes ocurridos por rayos recientemente en Argentina, especialmente en las costas playas de Buenos Aires, como así también de animales en los campos, la presencia de palometas y pirañas en el Litoral argentino, etc. nos están indicando que el verano 2014, con un «Niño» neutro ha provocado excesos (precipitaciones, inundaciones, tornados, tormentas eléctricas con rayos intensos, etc) dentro de una masa de aire tropicalizada en latitudes medias hasta latitudes de 40 grados sur.

Recordando que en nuestro cono sur, en esas latitudes la discontinuidad de temperatura es importante, con un ingrediente más de grandes poluciones de corpúsculos atmosférico (polvo, sales marina cenizas volcánicas etc.) por lo general con un pulso de cada 5 días, veces de aire muy frío que activan aún más la presencia de este tipo de fenómeno atmosférico importante.

 

Meteorólogo Roberto Jorge DAntiochia

 

 

 

 

 

 

Una respuesta

  1. Juan
    Muchas gracias al igual que al resto de de los participantes por recordarme

    La actividad solar aumenta la cantidad de rayos que descargan en nuestro planeta.
    Así lo sugiere un estudio que observó que cuando ráfagas de partículas solares de alta velocidad entran en la atmósfera, se incrementa el número de descargas de rayos.Y como la actividad solar está vigilada de cerca por satélites, podría ser posible predecir cuándo golpearán estas peligrosas tormentas.
    “Los rayos representan una amenaza significativa”, dijo Chris Scott, investigador de la Universidad de Reading, en Reino Unido, y autor principal del estudio.
    “Alrededor de 24.000 personas son alcanzadas por un rayo cada año, por lo tanto cualquier información o alerta anticipada sobre la severidad de las tormentas eléctricas es útil”, dijo el científico.
    A medida que rota el Sol, la feroz bola de plasma lanza partículas cargadas que viajan a una velocidad de entre 400 y 800km por segundo.
    La llegada de estos vientos solares a la atmósfera puede causar la bella luminiscencia de las auroras polares, pero esta investigación muestra cómo además pueden tener una gran influencia
    http://noticierodiario.com.ar/por-que-el-viento-solar-provoca-mas-rayos-en-la-tierra/
    Un gran saludo Saludos para todos

    Meteorologo Roberto Jorge Dantiochia

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