Salud Social

Una pyme cordobesa donó 10 mil barbijos que repartirá el Ejército

Se trata de una textil dedicada a la ropa de hombre y de mujer que tiene 23 locales en todo el país. También propuso a las costureras coser en sus casas para no cortar el aislamiento.

Cortan y cosen camisas de vestir, trajes, boxer y toda clase de prendas para hombres, pero en épocas de pandemia, pueden transformarse y ser solidarios para fabricar 10 mil barbijos en apenas una semana que el Ejército repartirá entre quienes están en la primera línea de lucha contra el coronavirus.

“Nosotros no podemos quedarnos cruzados de brazos, no son vacaciones, esto es como una invasión. Me hace acordar al Eternauta, el coronavirus es un enemigo extraño, nuevo, desconocido así que en una reunión de trabajo virtual surgió la idea de fabricar barbijos para donar, cuenta Gustavo Arce. el dueño de la textil corodbesa Agustino, que tiene 23 locales en todas las provincias.

«Teníamos las telas, las máquinas, y la voluntad de ayudarLos chicos de diseño empezaron a ver cómo se hacían los moldes para barbijos. Empezamos a buscar las costureras que trabajan habitualmente con nosotros, para ver si se sumaban desde sus propias casas, con sus máquinas de coser, porque no podíamos abrir la fábrica como en época normal”, relata el hombre al frente de la campaña a la que bautizaron “Cuidamos a los que nos Cuidan”.

Con la idea en marcha Arce y su gente hicieron números y decidieron fabricar unos 10 mil barbijos para donar. “Nos enteramos que la sastrería militar está confeccionando barbijos para hospitales y las primeras líneas sanitarias que reciben a pacientes infectados o sospechosos de portar el Covid-19; pero que los militares que hacen la logística en Córdoba y operan en el centro de campaña del Polo Sanitario, no cuentan con los barbijos suficientes. Por eso, los primeros en buscar los barbijos fueron ellos, y las casualidades del destino, hicieron que la primera entrega la hiciéramos el 2 de abril”, cuentan.

Tras la entrega del material donado la pyme que tenía su producción parada comenzó a recibir pedidos de compra. Por ahora las máquinas que se dedicaban a coser camisas y telas finas solo coserán las más vastas destinadas a los tapabocas. «La demanda es altísima y no hay talleres, el mercado no da respuestas. Nosotros aportamos nuestro granito de arena a instituciones del Estado, pero no tenemos más espalda para seguir donando. Esas mismas instituciones estatales a las que ayudamos, nos hicieron pedidos de compra, nos quieren como proveedores; así que estamos trabajando para ampliar la producción para cubrir esa demanda», termina el empresario.

Vía. Telam

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