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Una descomunal tormenta atlántica puede dejar olas de 19 m

El Atlántico Norte está muy activo, tanto a nivel tropical, con sus tormentas y huracanes, como la parte de latitudes más altas con borrascas muy activas y sometidas a procesos de ciclogénesis profundas.

A fecha de 26 de octubre se tiene a la tormenta tropical Zeta (no mostrada en la imagen anterior) en la zona del noroeste del Caribe y que puede transformarse en huracán cuando pase a las aguas del Golfo de México.

Por otra parte, el que fuera huracán Epsilon, situado muy al sur de Groenlandia, ya se ha degradado a sistema post tropical y está bajo los influjos de los oestes en latitudes muy altas. Además, otras borrascas muy intensas se desplazan por latitudes de Islandia, afectando a la fachada atlántica europea.

Borrasca atlántica profunda y amplia: proceso de ciclogénesis explosiva

El desplazamiento de los restos del huracán Epsilon a latitudes más altas va a suponer la inyección de una poderosa lengua de humedad y aire cálido conducido por los restos de un centro de bajas presiones de origen tropical. Este sistema es una bomba de relojería o “gasolina” para el desarrollo de una poderosa borrasca si entra dentro del flujo de los oestes controlado por el chorro polar, que actuaria como mecanismo de disparo o cerilla para desarrollar un proceso de profundización de una baja en superficie. Esta evolución de sistema tropical a sistema extratropical con profundización rápida es una forma o ciclo de vida normal en la evolución de estos sistemas al migrar hacia el norte.

Las Islas Británicas podrían recibir el impacto de olas gigantes debido a la borrasca prevista para el 27 de octubre de 2020

Pero no solo eso, el chorro polar lleva asociada y conduce a otra borrasca en superficie, B1, que se va a profundizar junto y cerca de los restos de Epsilon, dando lugar a una y única borrasca atlántica en latitudes altas como consecuencia de la profundización e interacción de los tres sistemas: chorro polar, baja post Epsilon y borrasca polar B1.

La “bomba” perfecta

En estas condiciones se pude dar un proceso de profundización de la o las bajas en superficie, con caídas de presión superiores del orden de 24 hPa / 24 h o más, conocido como ciclogénesis explosiva. El agravante de esta situación es que son dos borrascas en superficie las que se van a profundizar e interaccionar eficientemente bajo el paraguas de un chorro polar intenso.

Mapas previstos del 26 de octubre 2020 a las 18 UTC mostrando los mapas de isotacas en 300 hPa con el chorro polar sobrevolando de forma oportuna a la baja en superficie durante su profundización. Tiempo.com

El resultado final es que entre el 26 de octubre a las 12 UTC y 27 a las 12 UTC se va a genera una profunda y amplia borrasca que va a ocupar una amplia zona del Atlántico Norte con un mínimo de presión del orden de 940 hPa o menos (algunos modelos de predicción dan valores entre 920 y 930 hPa)

Mapas de superficie con el oleaje, abajo y en metros, y vientos pronosticados, arriba y en nudos, a fecha de 27 de octubre de 2020 a las 12 UTC por el NWS-NOAA americano

Nótese que la altura de la olas previstas pueden ser de 19 m en una zona del atlántico, pero se podrían alcanzar alturas máximas superiores a este valor, superando los 20-25 m.

Los vientos pueden alcanzar valores del orden de 75 nudos / 139 kmh, con rachas superiores. La zona de vientos huracanados (64 nudos / 120 kmh) es también muy amplia. Las rachas previstas podrían ser del orden de 160-170 kmh.

Rachas máximas previstas en km/h para el 27 de octubre 2020 a las 12 UTC según modelo HRES ECMWF. WXCHARTS

¿Se verá afectada España por la poderosa borrasca?

Las zonas costeras atlánticas españolas, Galicia, Cantábrico y Canarias, quedan lejos de la borrasca, pero se verán afectadas indirectamente con oleaje de mar de fondo generado en la lejanía de la súper borrasca resultante, con olas entre 4-7 m en las zonas costeras peninsulares.

La cola de los sistemas frontales generados por la borrasca nos podrían afectar, especialmente el frente frío en la zona del noroeste y Cantábrico y sus vientos asociados, pero lejos de los vientos huracanados en el seno de la borrasca resultante.

Vía: Tiempo (Revista Ram)

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