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Un cohete perdido es capturado por la Tierra

La Tierra ha capturado un objeto diminuto y lo mantendrá como un satélite temporal durante unos meses antes de que vuelva a escapar de nuevo a una órbita solar. Pero es probable que el objeto no sea un asteroide, sino la etapa superior Centaur de un cohete que ayudó a llevar a la desafortunada nave espacial Surveyor 2 de la NASA hacia la Luna en 1966.

El telescopio de reconocimiento Pan-STARRS1 descubrió el objeto en septiembre. Los astrónomos notaron que seguía una trayectoria leve pero claramente curvada en el cielo, lo que es una señal de su proximidad a la Tierra.

En un principio, se estimó que se trataba de un asteroide que orbita alrededor del Sol, así que recibió una designación estándar por el Minor Planet Center en Cambridge, Massachusetts (EE.UU.): 2020 SO. Pero los científicos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA en el sur de California vieron la órbita del objeto y sospecharon que no era un asteroide normal.

La Tierra

La mayoría de las órbitas de los asteroides son más alargadas e se inclinan en relación con la de la Tierra. Pero la órbita de 2020 SO alrededor del Sol era muy similar a la de nuestro planeta: estaba aproximadamente a la misma distancia, casi circular, y en un plano orbital que coincidía casi exactamente con la nuestra, algo muy inusual para un asteroide natural.

Además, los datos también revelaron el grado en que la radiación del Sol estaba cambiando la trayectoria de 2020 SO, una indicación de que probablemente no sea un asteroride. La presión que ejerce la luz solar es pequeña pero continua, y tiene un efecto mayor en un objeto hueco que en uno sólido. Un cohete gastado es esencialmente un tubo vacío y, por lo tanto, es un objeto de baja densidad con una gran superficie.

Por lo tanto, será empujado por la presión de la radiación solar más que una roca sólida de alta densidad, al igual que una lata de refresco vacía será empujada por el viento más fácilmente que una piedra pequeña.

Con el análisis de más de 170 mediciones detalladas de la posición de 2020 SO durante los últimos tres meses, incluidas las observaciones realizadas por la Estación Óptica Terrestre de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Tenerife, España, el impacto de la presión de la radiación solar se hizo evidente y confirmó la naturaleza de baja densidad de 2020 SO. El siguiente paso fue averiguar de dónde podría haber venido el supuesto cohete propulsor.

Estrellado en la Luna

El módulo de aterrizaje lunar Surveyor 2 fue lanzado hacia la Luna el 20 de septiembre de 1966 en un cohete Atlas-Centaur. La misión fue diseñada para reconocer la superficie lunar antes de las misiones Apolo que llevaron al primer aterrizaje lunar tripulado en 1969. Poco después del despegue, el Surveyor 2 se separó de la etapa superior Centaur como estaba previsto.

Pero el control de la nave espacial se perdió un día después cuando uno de sus propulsores no se encendió, lo que hizo que girara. La nave espacial se estrelló contra la Luna, justo al sureste del cráter Copérnico, el 23 de septiembre de 1966. Mientras tanto, la etapa superior Centaur, gastada, pasó por delante de la Luna y desapareció en una órbita desconocida alrededor del Sol.

Sospechando que 2020 SO era un remanente de una antigua misión lunar, el director de CNEOS, Paul Chodas, observó la órbita del objeto en el pasado y vio que a finales de 1966 habría estado lo suficientemente cerca como para haberse originado en la Tierra. «Fue como un momento eureka cuando una revisión rápida de las fechas de lanzamiento de las misiones lunares mostró una coincidencia con la misión Surveyor 2», asegura.

Breve visita

Ahora, en 2020, el Centaur parece haber regresado a la Tierra para una breve visita. El 8 de noviembre de 2020, SO se desplazó lentamente hacia la esfera de dominio gravitacional de la Tierra, una región llamada esfera Hill que se extiende aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Ahí es donde 2020 SO permanecerá durante unos cuatro meses antes de que vuelva a escapar a una nueva órbita alrededor del Sol en marzo de 2021.

Antes de partir, 2020 SO hará dos grandes vueltas alrededor de nuestro planeta, con su aproximación más cercana el 1 de diciembre. Durante este período, los astrónomos observarán más de cerca y estudiarán su composición utilizando espectroscopía para confirmar si 2020 SO es realmente un artefacto de la era espacial temprana.

Fuente: ABC, Ambientum

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