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¿Qué relación tienen la tormenta Filomena y el cambio climático?

¿Cómo cuadra en este escenario el “histórico” temporal de nieve que ha traído la borrasca Filomena? ¿Es incompatible con un mundo y una Península Ibérica en claro aumento de la temperatura?

Tenemos que acudir a los dos conceptos básicos de tiempo y clima para advertir que un suceso meteorológico por intenso que sea no caracteriza ni cambia el clima. Este se compone de muchos tiempos normales o próximos a los que cabe esperar en promedio y algunos extremos o muy extremados, configurando en conjunto una distribución estadística determinada.

En el caso de las temperaturas anuales de un lugar, la distribución es gaussiana, la típica campana simétrica de muchos fenómenos naturales y humanos.

En el centro de ella se acumulan los valores normales o casi normales. En las colas están los extremos y excepcionales, que ocurren de vez en cuando. Estos son los que constituyen peligros o riesgos; días, meses, años muy cálidos y extremadamente cálidos a la derecha, frente a otros muy fríos a la izquierda.

Clima

El clima es, pues, un constructo abstracto, mientras que el tiempo meteorológico es real, se sufre o se disfruta. Con un símil, el clima es la secuencia o la película, mientras que el tiempo meteorológico es cada uno de sus fotogramas.

El clima actual muestra un claro aumento de la temperatura, es decir, un desplazamiento de la distribución estadística de sus registros hacia valores progresivamente más elevados. Pero al mismo tiempo está aumentando la variabilidad, la varianza estadística de la distribución.

Dicho de un modo más visual, se están estirando las colas de la distribución. Por eso cada vez hay más olas de calor, meses y años más cálidos, y algunos extremadamente cálidos, sin dejar de haber episodios fríos.

Nuestra campana de Gauss se ha desplazado hacia unos valores más altos de temperatura, es decir, muestra una media más elevada, pero, al tiempo, se ha aplastado y se han estirado sus colas.

Filomena, desde el punto de vista estadístico

El temporal de nieve de Filomena en el centro de España –muy bien previsto por la Agencia Estatal de Meteorología– ha sido, sin duda, excepcional. Su período de retorno en muchos lugares puede sobrepasar el medio siglo y más, en particular en Madrid.

Pero no contradice la tendencia global y regional al alza de la temperatura. Forma parte de la cola izquierda de la distribución, la de los riesgos fríos excepcionales.

Compárese el temporal de nieve de Filomena con la evolución de los glaciares del Pirineo en las últimas décadas, muy bien estudiada por algunos geógrafos. Se trata de un episodio muy severo, sin duda, pero un episodio, frente al comportamiento de décadas del hielo.

Un glaciar no avanza ni retrocede por un año bueno o no de nieves y frío, sino que está reflejando la evolución térmica y de la precipitación de varios decenios. Está delatando la señal climática de un modo muy robusto, siendo su evolución hacia la desaparición en muy pocas décadas una evidencia más del calentamiento global.

El clima de las próximas décadas seguirá siendo muy probablemente más cálido que el del último tercio del siglo pasado. Pero todo apunta a que se comportará también de un modo más variable y extremado, donde caben nivosas Filomenas junto con olas de calor extremas, incluso en el mismo año.

Fuente: Javier Martín Vide / THE CONVERSATION, Ambientum

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