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Lo bueno y lo malo de las nubes estratosféricas polares

Durante varios días del mes de enero de 2020 los observadores del cielo ártico se han maravillado ante el último brote de nubes estratosféricas polares, NEP, (Polar Stratospheric Clouds, PSC): pero no es todo “oro” lo que reluce.

Algunos observadores los llaman «auroras diurnas» porque los colores de las nubes rivalizan con la aurora boreal. Es maravilloso, excepto cuando no lo es. Las NEP vienen en dos variedades, la buena y la mala.

Lo bueno

Lo bueno de las NEP es que están en niveles muy altos, hechos de hielo de agua inofensivo, brillando con los llamativos colores iridiscentes que han llevado a los espectadores a compararlas con las auroras.

Lo malo

Lo malo está en la parte inferior, una bruma amarilla de aspecto siniestro. Las «NEP malas», también conocidas como nubes estratosféricas polares Tipo I, están hechas de pequeñas gotas de ácido nítrico, ácido sulfúrico y otros compuestos. Las superficies de estas gotas actúan como catalizadores, convirtiendo formas relativamente benignas de cloro artificial en radicales libres activos, que pueden destruir el ozono. Los efectos de las NEP hacen agujeros de ozono y transmiten radiaciones UV dañinas a la superficie de la Tierra.

Las NEP, cuando aparecen, normalmente se limitan, normalmente, a latitudes altas del extremo norte. A veces descienden de latitud y se pueden ver incluso en el norte peninsular español.

Spaceweather.com

Vía: Revista RAM

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