Curiosidades y rarezas Fotografías

La isla arcoíris de Irán

Una mezcla de sal edificante y otras rocas sedimentarias y metamórficas crean coloridos paisajes en el Golfo Pérsico.

Con sus coloridos suelos, cuevas de sal y montañas, y arroyos y playas teñidos de ocre, la isla de Ormuz en Irán es rica en memorable geología.

La isla es una cúpula de sal, un montículo en forma de lágrima de sal de roca, yeso, anhidrita y otras evaporitas que se ha elevado hacia arriba a través de capas de roca superpuestas. La sal de roca, o halita, es débil y flotante, por lo que pierde su fragilidad y fluye más como un líquido cuando está bajo alta presión.

La masa ascendente no está hecha puramente de sal. Incrustadas en ella hay capas de arcilla, carbonatos, lutitas y rocas volcánicas ricas en hierro, algunas de las cuales han adquirido vívidos tonos de rojo, amarillo y naranja a medida que se movían hacia arriba e interactuaban con el agua y los minerales de otras capas de rocas.

La estructura de anillo concéntrico del domo de sal elevado es visible en esta imagen de color natural adquirida por el Operational Land Imager (OLI) en el satélite Landsat 8. La halita levantada está muy extendida cerca de los dos tercios central y sur de la isla, que aparecen rojizos en medio de afloramientos de rocas volcánicas erosionadas que parecen grises. El tercio norte marrón de la isla está cubierto por una capa de arena y otros sedimentos que fueron depositados por otros procesos.

Los suelos ocres de la isla han resultado atractivos tanto para cocineros como para artistas y mineros. Según los informes, los lugareños usan la tierra roja para sazonar cierto tipo de pan. Grupos de artistas los han utilizado para crear alfombras de arena expansivas. La arena de una mina en la parte norte de la isla también se ha utilizado en pinturas, cosméticos, baldosas de cerámica y para el exterior de edificios.

Una característica no geológica de la isla se destaca en la imagen: en el extremo norte, una pequeña ensenada alberga un parche concentrado de manglares que aparecen verdes. Conocido localmente como bosque hara, el área sirve como hábitat para numerosos tipos de peces, moluscos, crustáceos y aves migratorias.

Vía: Vistaalmar

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