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El Sol como nunca antes se había visto

Aunque de momento está en pruebas, el telescopio terrestre Daniel K. Inouye (Hawai) ha revelado la estructura del plasma que erupciona en nuestra estrella.

A pesar de ser indispensable para la vida y notar sus efectos en el día a día, nuestra estrella, el Sol, aún guarda muchos misterios. Por ejemplo, ¿por qué su superficie alcanza temperaturas de «solo» 6.000 grados, mientras que la corona, su atmósfera externa, está a millones de grados? ¿Cuál es la razón de sus ciclos de 11 años, en los que hay máximos y mínimos solares? ¿Cómo funciona su errático campo magnético? Estas preguntas y algunas otras más son las que la física solar actual está intentando desentrañar.

Por ello, misiones recientes como Parker Solar Probe, de la NASA; Solar Orbiter, de la ESA; o el telescopio terrestre solar Daniel K. Inouye (Hawai) intentan acercarse lo máximo a nuestro astro.

De hecho, éste último y aunque aún está en pruebas, acaba de ofrecer la imagen de mayor resolución de la superficie de nuestro astro jamás tomada. En ella, se pueden ver estructuras similares a células del tamaño de Texas (un 30% más grandes que el tamaño de España) que erupcionan y se mueven por encima de la estrella. Así, en el vídeo se puede distinguir el plasma que se eleva desde lo más profundo de la estrella hacia fuera, mientras que los bordes más oscuros entre las «células» indican dónde se enfría y se hunde el este material.

«Es literalmente el mayor salto en la capacidad de la humanidad para estudiar el Sol desde la tierra desde la época de Galileo», ha asegurado en un comunicado Jeff Kuhn de la Universidad de Hawai en el Instituto de Astronomía de M?noa (IfA). El detalle sin precedentes de la imagen puede ayudar a mapear los campos magnéticos dentro de la corona del Sol, donde ocurren erupciones solares que impactan la vida en la Tierra, las temidas « tormentas solares». Dicha actividad puede interrumpir los viajes aéreos, causar apagones e incluso desactivar tecnologías como el GPS utilizado para la navegación.

Sin embargo, estas imágenes aún son una pequeña prueba de todo el potencial de este telescopio, que entrará a trabajar a pleno rendimiento a partir del próximo mes de junio. Será en ese momento en el que se conecten dos nuevos instrumentos infrarrojos complejos que, en última instancia, permitirán a los científicos predecir la actividad magnética del Sol y las tormentas solares. El primero, llamado espectropolarímetro criogénico de infrarrojo cercano (Cryo NIRSP), está diseñado para medir el magnetismo del Sol más allá del disco solar visible. El segundo, con el nombre de espectropolarímetro de infrarrojo cercano limitado por difracción (DL-NIRSP), permitirá al telescopio ver la evolución de los campos magnéticos del Sol con extremo detalle.

Lentes que podrían derretirse

El Telescopio Solar Inouye es el telescopio solar más potente: puede estudiar zonas de 35 kilómetros de diámetro situadas a 150 millones de kilómetros, algo así como un «microscopio» para ver partes muy concretas de nuestra estrella. Sin embargo, la luz que golpea el espejo primario es tan intensa que hace que el instrumento se caliente tanto que podría fundir el hierro. Para evitar que el calor derrita el telescopio, los investigadores han creado un sistema de enfriamiento que hace que el equivalente a una piscina esté llena de hielo todas las noches.

El telescopio tomó sus primeras imágenes de luz en diciembre, pero los ingenieros aún están trabajando para terminar la construcción en la cúpula. Está previsto que se complete para el 30 de junio, y los estudios científicos comiencen en julio.

De hecho, los científicos dicen que la mejora dramática transformará la física solar durante décadas. «Va a ser una revolución para entender el Sol», afirma para « Nature» Momchil Molnar, físico solar de la Universidad de Colorado Boulder.

Vía: abc.es

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