El hielo se va a quedar mucho tiempo en Madrid. La explicación científica del por qué

El hielo se va a quedar mucho tiempo en Madrid. La explicación científica del por qué

Lo que hasta el sábado era en Madrid y buena parte de la península una capa de nieve en polvo perfecta -las calzadas se llenaron de esquís y trineos- se ha convertido poco a poco en hielo duro por efecto de las bajísimas temperaturas y los cielos despejados.

Salir a la calle ya no es un entretenimiento agradable, sino una auténtica actividad de riesgo. Hay que andarse con mucho ojo y tener equilibrio para evitar los resbalones. Cuánto durará ese molesto hielo depende de diversos factores, pero José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, cree que algunos bloques resistirán a la sombra de los edificios incluso dos o tres semanas.

«La borrasca Filomena ha traído una gran nevada, con espesores de medio metro en muchos lugares», recuerda Viñas. El motivo de la resistencia del hielo es el siguiente: en origen cayó nieve húmeda (tiene agua líquida), seguida de unas 30 horas de una persistente nieve polvo, seca, la preferida para el esquí. Esta última es la disfrutamos el viernes y el sábado. Pisarla era como adentrarse en un fino algodón de azúcar que hacía que los pies se hundieran al caminar. Pero no iba durar mucho. «Los días soleados fundieron la parte superficial de la nieve y las frías noches despejadas con temperaturas de hasta 10º C bajo cero hicieron que lo que había debajo, la parte húmeda, se convirtiera en un hielo muy duro», explica el meteorólogo. Esa fina lámina de hielo es la que supone un mayor peligro.

Cuánto durará el hielo dependerá de las zonas donde dé la luz del Sol -y por descontado del trabajo de los operarios y vecinos para dejar calles y aceras transitables-, pero donde no llegan los rayos solares la nieve se apelmaza y es muy complicado que desaparezca. «No me extrañaría que en Madrid, a la sombra de los edificios, se acumularan grandes bloques de hielo durante dos o tres semanas», asegura.

Aludes

Según Viñas, la composición de la nieve también nos ayuda a entender la formación de aludes en la alta montaña. Así como en Madrid cayó durante mucho tiempo un mismo tipo de nieve, en otras ocasiones las precipitaciones pueden ser diferentes, una tras otra: nieve húmeda seguida de aguanieve, lluvia, copos más finos… Esto provoca que se formen diferentes capas de hielo y la más inestable puede deslizarse, por ejemplo por el paso de unos esquiadores, provocando el temido alud.

El meteorólogo también recuerda que la nieve tiende a acumularse más en el césped que en el hormigón, ya que estas superficies absorben más calor antes de la nevada. Una vez que la tormenta pasa, el calor tiende a fundir la nieve por debajo. Ese es el motivo por el que, por ejemplo, hemos visto cómo desaparecía con facilidad del alféizar de las ventanas. Y lo mismo ocurre en las carreteras, en las que el calor del asfalto puede derretir la nevada mientras los campos colindantes continúan inmaculadamente blancos.

Vía: ABC

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