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La odisea en el hielo de Groenlandia para presagiar nuestro futuro climático

El hielo de Groenlandia es una cápsula del tiempo que podría servirnos para predecir el futuro del cambio climático.

El hielo de Groenlandia es un hielo mítico. No sólo cubre el 80% de la isla –lo que convierte a esta capa en la segunda más grande del mundo– sino que sus más de 1,000 kilómetros de altura y su espesor de hasta 2 kilómetros lo convierten en una especie de cápsula del tiempo.

Para los científicos, el hielo de Groenlandia es un gran laboratorio. Llegar a él no es fácil, pues deben transportarse de manera tradicional por las llanuras heladas de este país, y dependen de guías y trineos para ello. Aunque la asombrosa velocidad con la que se está derritiendo el hielo en Groenlandia hará que otras formas de transporte sean necesarias para estudiarlo, como demostró la reciente fotografía de los trineos que atravesaban un fiordo derretido.

Es precisamente la estridencia del cambio climático la que ha hecho a Jon Gertner, autor del libro The Ice at the End of the World, interesarse aún más en el hielo de Groenlandia. Según Gertner, el estudio de este hielo prehistórico y de los gases y minerales atrapados entre sus capas podría ayudar no sólo a desentrañar los misterios geológicos de la Tierra, sino que podría ayudar también a predecir el futuro de la actual crisis climática.

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Así, adentrarse en Groenlandia es una especie de odisea entre lo chamánico y lo científico. O, si se quiere, puede convertirse en una especie de narrativa sci-fi, con viajes en el tiempo incluidos. Pero, ¿exactamente por qué?

Según dijo Gertner para Big Think:

Si miras atrás en la historia, de alguna manera ofrece la oportunidad de estudiar la única capa de hielo que queda en el hemisferio norte –la otra está en el sur, en la Antártica–, pero además ofrece a algunos científicos la oportunidad de mirar al pasado. Porque el hielo, según muchos científicos, es deposicional, es decir, crea una especie de registro de todo lo que cayó en la nieve.

Podríamos pensar “muy bien, tiene nieve vieja”, pero es más que eso. En realidad retiene gases antiguos que contienen registros de erupciones volcánicas pasadas. Y una forma en la que empezamos a acceder a esa información, porque realmente es información, fue perforando el hielo.

¿Cómo se hace del hielo una “bola de cristal”?

Las capas de hielo de Groenlandia han sido estudiadas desde los años 30 del siglo pasado, según Gertner. A partir del estudio de la densidad de bloques de hielo desenterrados en este territorio, estos científicos pudieron adivinar su edad, descubriendo que a mayor profundidad el hielo es más antiguo. Pero ahora se puede estudiar el hielo de Groenlandia con ayuda de la tecnología. Así, los científicos pueden saber cómo eran las atmósferas antiguas y las temperaturas de hace mil años. Pero también puede explicar, según Gertner, por qué las cosas han cambiado como han cambiado.

Podríamos decir, “ok, gran cosa, puedes averiguar cuáles eran las temperaturas hace mil años”. Pero eso no es sólo una pieza trivial de información. Porque no es sólo diciéndonos cómo eran las temperaturas sino, quizá, ¿qué cambió? Esto explica partes de la historia que no hemos entendido.

Para este periodista y científico, el hielo de Groenlandia podría ayudarnos a saber mejor a qué nos estamos enfrentando en materia geológica y, sobre todo, a entender la parte natural de la crisis climática. Ésta ha sido poco estudiada, pero sin duda juega un papel –aunque sea secundario– en la actual debacle. Como sea, este hielo antiguo es también una bella forma de entender que el futuro no puede predecirse, pero el pasado siempre ayudará a echar pistas al respecto. Sólo que, en el caso del hielo en Groenlandia, hay que estudiarlo antes de que sea demasiado tarde.

Vía: ecoosfera

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