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Una herramienta de la NASA para predecir dónde se producirá la próxima catástrofe natural

Se trata de un modelo de predicción de corrimientos de tierra y terremotos a través de un mapa interactivo que dirán dónde y cuándo en tiempo real.

La NASA es mucho más que sueños de aventura y exploración espacial. Su dimensión científica se ha demostrado extraordinariamente útil desde su creación, y la vocación práctica de muchos de sus proyectos es innegable aunque a veces los releguemos a un segundo plano al dejarnos llevar por un cierto romanticismo de galaxias y planetas por descubrir.

Pero uno de sus últimos trabajos supondrá una diferencia radical en situaciones de grandes catástrofes y ayudará a su gestión salvando miles de vidas. Se trata del modelo de “evaluación y conocimiento en situación de peligro por corrimiento de tierra” creado en Gennbelt, Maryland, en el Centro de vuelo espacial Goddard.

Gracias a esta herramienta podremos conocer en tiempo real qué zonas, en cualquier lugar del planeta, están en riesgo inminente de sufrir corrimientos de tierras, derrumbes y otras catástrofes geológicas.

El modelo se basa en una constante recopilación de datos, por ejemplo meteorológicos, identificando los lugares en los que se producen lluvias y precipitaciones repentinas y masivas, o bien continuas y severas, alimentando los datos propios con los de otras instituciones como la Global Precipitation Measurement de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón y observaciones realizadas por satélite. Con todo ello se traza un mapa de lugares con precipitaciones de inusual intensidad llamado Mapa de susceptibilidad y que será sometido a un escrupuloso escrutinio de una serie de indicadores de propensión a desprendimientos:

1.- existencia de alguna falla tectónica próxima

2.-determinar la fortaleza o debilidad de la roca madre

3.- estudiar si existen laderas y su inclinación

4.- Estudiar las carreteras cercanas y las fechas de su construcción

5.- valorar el estado de la vegetación y si es zona de incendios forestales

Con estos datos, el modelo puede realizar una proyección de probabilidades de derrumbe de gran exactitud, ya que los derrumbes con desencadenante meteorológico, sean huracanes o lluvias torrenciales, sumadas a los indicadores señalados y la acción de la fuerza de la gravedad, son uno de los escenarios más habituales. Y peligrosos.

Otros escenarios de derrumbe habituales son los cambios bruscos en baja temperatura que causan congelación y descongelación de la superficie, alterando la consistencia de los materiales; o el mero derretimiento del hielo, que puede actúar como una lluvia torrencial y con efectos muy similares a los detallados antes.

Luego están los fenómenos geológicos radicales, como terremotos, erupciones volcánicas o el comportamiento de las aguas subterráneas. Este tipo de fenómenos, pese a su espectacularidad son estadísticamente residuales y, por mucha diferencia, la mayoría de activadores de deslizamiento de tierras se deben a lluvias intensas en terrenos inestables.

Sea cual fuere la causa, no cabe duda de que los corrimientos de tierras están en el origen de grandes desastres , que han llegado a arrasar en minutos poblaciones y asentamientos enteros y que son responsables cada año de miles de víctimas, especialmente pobres. De ahí la importancia de este modelo, que aportará información vital para la prevención o, en el peor de los casos, el control de daños y, en definitiva, a salvar vidas.



Vía: LaBioguita

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