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Un refugio en medio de la nada para estudiar el cambio climático

Una construcción bajo cero.  El proyecto Ariston Comfort Challenge desafía las condiciones extremas de Groenlandia para construir una vivienda modular de madera y altamente eficiente energéticamente que permite a un grupo de investigadores recoger muestras también en invierno.

En la Isla de Disko, en la costa oeste de Groenlandia, un equipo de científicos de la Universidad de Copenhague se dedica a recoger y examinar muestras para la investigación del cambio climático. Su labor, no obstante, resultaba imposible en época invernal, cuando las temperaturas descienden hasta los -50°C.

Con el objetivo de permitir que estos investigadores pudieran recoger también muestras sobre el terreno incluso en los meses más fríos, las empresas Ariston y LEAPfactory unieron fuerzas para construir un refugio modular respetuoso con el medio ambiente y a la vez altamente eficiente. Ariston es una empresa especializada en confort térmico eficiente mientras que LEAPfactory se dedica a construcción de refugios ecológicos.

“El objetivo de establecer un hogar en un lugar remoto como la Isla de Disko supone apoyar la investigación científica en la región polar, porque permitirá hallazgos que no hubieran sido posibles sin esta infraestructura. Realizamos mediciones durante todo el año, en un ambiente muy frío y ventoso. En esas condiciones resultaba necesario un hogar donde resguardarnos entre una medición y otra”, afirma el profesor danés Morten Rasch.

El proyecto, bautizado con el nombre de Ariston Comfort Challenge, ha involucrado a más de un centenar de personas, aunque han sido sólo tres los instaladores que ejecutaron la obra en la isla: Yuanshuo ‘Andy’ Huang, (33 años, China); William Randaccio (43 años, italiano) y Oleg Belly, (28 años, Rusia). El trío de instaladores fue elegido a través de un proceso selección mundial, al que se presentaron de forma voluntaria. “Para trabajar en la zona contaron con la ayuda de un grupo de locales, inuits, cuyos consejos sobre vestimenta o transporte fueron imprescindibles para superar las inclemencias meteorológicas”, explica Pilar Comes, ingeniera de Ariston.

El proceso de construcción tuvo lugar la pasada primavera y duró un mes. “Se prefabricó todo previamente en Italia e in situ sólo se realizó el montaje” aclara Comes. La gran planificación no salvó al equipo de instaladores de tener que hacer frente a un temporal de viento. “La experiencia de los inuits fue de gran ayuda para solucionar esta situación ya que nos hicieron ver que en estas condiciones la única manera de llegar al emplazamiento era usar un trineo tirado con perros”, indica la ingeniera.

Para los desplazamientos de material también se utilizaron un barco rompehielos y avionetas. El refugio cuenta con una sala de estar, un dormitorio, un baño y dos salas técnicas, con capacidad para seis personas. Los materiales utilizados han sido seleccionados por sus rendimientos térmicos, estructurales y estéticos. Además, se trata de materiales renovables y reciclables, higiénicos y de larga duración, con un enfoque especial en el uso de madera certificada FSC y materias primas de origen controlado.

Vía: Lavanguardia

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