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SpaceX llevó al espacio 24 satélites y las cenizas de 152 personas

El Falcon Heavy, último cohete de SpaceX, despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida. Es un lanzamiento especial, aunque todos los lanzamientos puedan parecerlo y serlo de algún modo u otro. En esta ocasión el Falcon Heavy ha despegado de noche, con una carga de satélites considerable y con un aterrizaje de vuelta a la Tierra más alejado que nunca, a 1.245 kilómetros en medio del océano.

Un lanzamiento difícil en la historia de SpaceX

Los lanzamientos de SpaceX en cierto modo han dejado incluso de ser noticia, ya son comunes incluso las exitosas vueltas a la Tierra aterrizando en vertical en la compañía dirigida por Elon Musk. Sin embargo, el propio CEO ha advertido que este es el lanzamiento más duro al que se han enfrentado hasta la fecha. No tanto por la dificultad sino por la carga que se transportaba al espacio.

Para esta ocasión SpaceX ha contado con clientes como el Departamento de Defensa de Estados Unidos, la NASA, varias universidades, organizaciones sin ánimo de lucro y múltiples socios que necesitaban poner en órbita diversos satélites y objetos. Dos docenas de satélites a bordo del Falcon Heavy que han tenido que desplegarse en tres órbitas diferentes.

Entre todos los satélites que van a ponerse en órbita destaca el del Laboratorio de Investigación de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos. Se trata de un satélite pensado para estudiar los efectos de la radiación solar en la órbita de la Tierra. El satélite busca estudiar qué efectos tiene sobre los componentes electrónicos y materiales del resto de satélites la radiación que puede darse en el espacio.

La NASA también se ha llevado al espacio un nuevo combustible «verde». Buscan desarrollar e investigar alternativas más amigables con el medio ambiente para utilizar como sistemas de propulsión de los cohetes. Un pequeño satélite probará este nuevo combustible que es una mezcla de nitrato de hidroxilamonio llamada AF-M315E. Realizarán una serie de maniobras para demostrar cómo rinde el propulsor con este combustible.

Imagen de cómo se vería un LightSail 2 desplegado.

Falcon Heavy también ha puesto en órbita LightSail 2, como su propio nombre indica, se trata de una «vela ligera». Tiene el tamaño de una barra de pan, según hacen comparación sus creadores, y cuando leve dos semanas en el espacio se desplegará por completo. Una vez abierta en todo su esplendor, si todo va bien, tendrá un tamaño de 32 metros cuadrados. Se espera que sea la primera nave espacial en órbita terrestre capaz de volar sólo con luz solar.

El reloj atómico que SpaceX ha llevado al espacio.

De los 24 satélites un total de seis serán destinados a la meteorología y el estudio de cómo afecta el clima espacial a la atmósfera de la Tierra. Los seis satélites COSMIC-2 analizarán la temperatura, presión, densidad y más factores de la atmósfera en sus distintas capas.

Lo siguiente en la lista es un reloj atómico, concretamente el reloj más preciso que vamos a tener en el espacio. Con un tamaño de más o menos una caja de zapatos, este reloj tan sólo se retrasa un segundo cada diez millones de años. ¿Su utilidad? No es para dar la hora a los astronautas, sino para posicionar y permitir a los satélites y naves del espacio navegar correctamente. Con los sistemas actuales las naves recurren a señales que previamente envían los relojes atómicos de la Tierra. Esto causa retrasos considerables, el nuevo Deep Space Atomic Clock de Jet Propulsion Laboratory permitirá a las naves y satélites comunicarse de forma directa sin retransmitir desde la Tierra.

Dentro del Falcon Heavy también había una docena de nanosatélites Oculus-ASR. Estos nanosatélites pesan 70 kilogramos cada uno de ellos y han sido construidos por la Universidad de Michigan. Están pensados para calibrar los telescopios de los observatorios terrestres.

Un trabajador de Celestis insertando los restos de los fallecidos en cápsulas que serán enviadas al espacio.

Aún hay más, el Falcon Heavy lleva nada más y nada menos que las cenizas de 152 personas fallecidas. SpaceX aún no ha llevado ningún humano vivo al espacio, pero sí más de 150 que ya han fallecido. Se trata de las cenizas de 152 personas puestas en el Falcon Heavy gracias a la compañía Celestis, que proporciona a los familiares de los fallecidos la posibilidad de transportar sus restos al espacio. No es la primera vez que ocurre, Celestis ya ha hecho 15 lanzamientos hasta la fecha con restos de personas fallecidas.

Lanzamiento correcto, aterrizaje regular

Ha sido el tercer lanzamiento de un Falcon Heavy y estaba compuesto por tres cohetes: el principal con la carga en su interior y dos laterales. La clave de SpaceX ha sido siempre poder traerlos de vuelta, en esta ocasión… a medias.

El aterrizaje perfecto en vertical de los tres cohetes en la primera misión del Falcon Heavy nos dejó boquiabiertos a todos. Hoy sin embargo el cohete principal no ha aterrizado correctamente. Los dos laterales han vuelto a la Tierra y serán reutilizados en el futuro, el principal que debía aterrizar en la plataforma ‘Of course I still love you’ en medio del Atlántico se ha estrellado. A pesar de todo, misión cumplida para SpaceX, esta poniendo en diferentes órbitas toda su carga.

Fuente: xataka.com

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