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¿Qué hay de cierto en relación al estado del tiempo y los partos?

Existe la creencia de que los días de tormenta se producen más roturas de bolsa amniótica que en los días soleados. ¿Real o coincidencia? ¿Creer o reventar?

Algunos estudios se refieren a que el parto espontáneo está relacionado con la presión atmosférica.  La presión atmosférica se refiere al peso de las partículas en el aire. En días con alta presión el sol a menudo sale, y en días con baja presión hay lluvia o tormentas.

Se ha relacionado que esta presión tiene un impacto directo en el agua, algo que se puede observar en las condiciones de la marea cuando hay tormenta. Dado que el cuerpo humano está compuesto de 50 a 65 % de agua, se deduce que los cambios en la presión barométrica podrían afectar nuestros cuerpos, y más específicamente, los cuerpos de las embarazadas ya que contienen líquido amniótico.

La teoría dice que cuando la presión disminuye, hay una mayor probabilidad de que se rompa el saco amniótico. Según los especialistas, puede haber una ruptura espontánea de las membranas fetales.

La doctora Desiree Bley, obstetra en Portland Oregon, dijo que hay una significativa relación entre números de partos y tormentas. También se ha observado que durante las tormentas más mujeres ingresan a la sala de emergencia con contracciones.

El calor puede adelantar un parto

El calor extremo acorta la duración del embarazo. No es ningún secreto que las embarazadas son muy vulnerables al calor.

Un episodio de calor inusual el día antes del parto se asocia con una reducción de un día de duración promedio de embarazo, aunque los investigadores vislumbran que el exceso de calor puede llegar a adelantar el parto hasta cinco días.

El veredicto

Respecto a la influencia de las tormentas, se supone que la presión atmosférica que influye para que llueva, lo hace también sobre la mujer provocando la rotura de aguas. Ni en el caso de la luna ni en el de las tormentas, hay evidencia científica alguna que las confirme completamente. Sí hay, por el contrario, multitud de estudios que han demostrado la falsedad de esta creencia.


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