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Qué es un tifón y cómo se forma

Unos de los fenómenos naturales más impresionantes debido a la fuerza y nivel de destrucción que presentan son los tifones. Sin embargo, cuando se trata de definirlo y entender el proceso que lleva a su formación, todavía es normal que surjan dudas al respecto. Si quieres profundizar un poco más para conocer mejor qué es un tifón y cómo se forma sigue leyendo EcologíaVerde y te lo contamos, además de explicarte la diferencia con otros fenómenos naturales parecidos, como los huracanes.

Qué es un tifón

Un tifón es un fenómeno atmosférico que se caracteriza por sus fuertes y abundantes lluvias, así como por sus vientos de rachas muy elevadas que pueden llegar a superar en algunos casos los 200 kilómetros por hora de velocidad. Además, los tifones tienen la particularidad de adoptar la forma circular, de modo que las lluvias se sitúan en torno a un centro en el que no hay actividad de inestabilidad pero que, a su alrededor, las lluvias y los vientos pueden extenderse en un radio de miles de kilómetros desde el centro al final del tifón.

Esta forma de lluvia y viento tiene generalmente consecuencias desastrosas, por lo que se considera uno de los desastres naturales que existen, ya que la violencia con la que se manifiesta este fenómeno tiende a destruir todo a su paso, tanto si se trata de espacios urbanos como de espacios naturales. Esto implica grandes costes económicos, ecológicos y personales, ya que la destrucción que siembran los tifones arrasa con cualquier cosa que se cruce en su camino.

Qué es un tifón

Cómo se forma un tifón

Hay que tener en cuenta es que los tifones solo se pueden formar en los océanos de aguas cálidas. Por este motivo, su presencia se limita a las áreas tropicales del planeta. En proceso a través del cual se forma un ciclón comienza con la evaporación rápida de una gran cantidad de agua del océano. Esta agua caliente asciende a las capas más elevadas de la atmósfera debido a las altas temperaturas y, en consecuencia, se crea un espacio de bajas temperaturas en el océano. Es decir, como las nubes que se están formando ascienden tan rápido, se crea un espacio en el que hay poco aire justo entre el océano y las nubes.

Este espacio con poco aire absorbe el aire circundante más frío, que entra a este espacio en forma de espiral. A su vez, este nuevo aire se calienta al entrar en la nueva zona, haciendo que se eleve y obligando de nuevo a que se tome aire más frío de los extremos de la formación nubosa, favoreciendo aún más el proceso.

De este modo, cuando las nubes originales se enfrían, empiezan a descargar el agua al mismo tiempo que los vientos que se forman para tomar el aire de los extremos aumenta, lo que provoca la formación completa del tifón, que gira en torno a un centro en el que reina la quietud y la falta de precipitaciones.

Los tifones no se quedan estáticos en un área concreta, sino que se desplazan en dirección al oeste y, cuando toman tierra, van perdiendo paulatinamente su fuerza a causa de que ya no disponen del océano para recuperar su energía y suministro de agua. Sin embargo, hasta que esto sucede, lo normal es que suelan pasar varios días completos, lo que no impide que su fuerza destructora sea tan devastadora.

Cómo se forma un tifón

Tifones, huracanes y ciclones… ¿en qué se diferencian?

Uno de los problemas que supone hablar de tifones es que, en muchos casos, hay personas que no saben diferenciarlos de otros fenómenos como puedan ser los huracanes y los ciclones. De hecho, se trata de algo que no debe sorprender, ya que la única diferencia entre los tifones, los huracanes y los ciclones es el espacio en el que tienen lugar, ya que se trata del mismo fenómeno atmosférico.

De este modo, al hablar de los tifones, se está haciendo referencia a los que se generan en el Pacífico occidental y que afectan principalmente a la región oriental de Asia, impactando cuando tocan tierra con países como Corea, Japón o China.

En el caso de los ciclones, se haría referencia a los que se producen en el océano Índico, y son los fenómenos de este tipo que afectan con más frecuencia a países como India, Sri Lanka o el archipiélago de las Maldivas.

Finalmente, en el caso de los huracanes, se trata de aquellos que tienden a formarse tanto en el sur del océano Atlántico como en la zona más próxima al mar Caribe, y que afectan especialmente a Cuba, Haití, Santo Domingo y Estados Unidos.

 

 


Vía: Ecologiaverde

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