Astronomía Ciencia

¿Por qué nuestra galaxia está deformada?

La colisión continua con otra galaxia más pequeña provoca que la Vía Láctea se mueva como un trompo, según los datos de la misión Gaia.

Cuando uno imagina la Vía Láctea, nos viene a la mente una galaxia en espiral, como si fuera un molinillo. Así es si la vemos desde arriba, pero si le echamos un vistazo de lado, se parece más bien a una tortita deformada. En efecto, el disco galáctico, donde residen la mayoría de sus cientos de miles de millones de estrellas, no es plano sino que está algo curvado hacia arriba por un lado y hacia abajo por el otro. Está claro que nadie es perfecto.

Durante décadas, los astrónomos se han preguntado qué causa esta curiosa distorsión. Como explicación, han propuesto varias teorías, incluida la influencia del campo magnético intergaláctico o los efectos de un halo de materia oscura, esa misteriosa materia invisible tan diferente a la que conocemos que se espera que rodee a las galaxias. Si ese halo tuviera una forma irregular, su fuerza gravitacional podría doblar el disco galáctico.

Ahora, la espectacular misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), que estudia más de mil millones de estrellas en la Vía Láctea, podría ser clave para resolver el misterio. Los astrónomos que estudian sus datos sugieren que, en realidad, la distorsión podría ser causada por la colisión continua con otra galaxia más pequeña, que envía ondas a través del disco galáctico como una roca arrojada al agua.

Un trompo que gira

Gaia ha confirmado indicios anteriores de que esta deformación no es estática, sino que cambia su orientación con el tiempo, como cuando una tortita o una masa de pizza es lanzada al aire. Los astrónomos llaman a este fenómeno precesión y podría compararse también con el tambaleo de un trompo mientras su eje gira.

La velocidad de esa precesión es mucho más rápida de lo esperado, lo que descarta la acción del campo magnético intergaláctico o el halo de materia oscura. En cambio, sugiere que la deformación debe ser causada por algo más poderoso, como una colisión con otra galaxia.

«Medimos la velocidad de la deformación comparando los datos con nuestros modelos. Según la velocidad obtenida, la deformación de la galaxia completaría una rotación alrededor del centro de la Vía Láctea en 600 a 700 millones de años», dice Eloisa Poggio, del Observatorio Astrofísico de Turín, Italia y autora principal del estudio, publicado en «Nature Astronomy». «Eso es mucho más rápido de lo que esperábamos en base a las predicciones de otros modelos».

La estructura de nuestra galaxia, la Vía Láctea
La estructura de nuestra galaxia, la Vía Láctea

Sin embargo, la velocidad de la deformación es más lenta que la velocidad a la que las propias estrellas orbitan el centro galáctico. El Sol, por ejemplo, completa una rotación en unos 220 millones de años.

Estas ideas, dicen los autores, fueron posibles gracias a la capacidad sin precedentes de la misión Gaia de mapear la Vía Láctea en 3D, determinando con precisión las posiciones de más de mil millones de estrellas en el cielo y estimando su distancia de nosotros. El telescopio en forma de platillo volador también mide la velocidad a la que las estrellas individuales se mueven en el cielo, lo que permite a los astrónomos ‘reproducir’ la película de la historia de la Vía Láctea hacia atrás y hacia adelante en el tiempo durante millones de años.

«Es como tener un automóvil y tratar de medir la velocidad y la dirección de desplazamiento de este automóvil durante un período de tiempo muy corto y luego, basándose en esos valores, tratar de modelar su trayectoria pasada y futura», dice Ronald Drimmel, astrónomo investigador del Observatorio Astrofísico de Turín y coautor del artículo. «Si hacemos tales mediciones para muchos automóviles, podríamos modelar el flujo del tráfico. Del mismo modo, midiendo los movimientos aparentes de millones de estrellas en el cielo, podemos modelar procesos a gran escala, como el movimiento de la deformación».

¿Culpa de Sagitario?

Los astrónomos aún no saben qué galaxia podría estar causando la onda ni cuándo comenzó la colisión. Una de las candidatas es Sagitario, una galaxia enana que orbita la Vía Láctea, que se cree que ha irrumpido en nuestro disco galáctico varias veces en el pasado. Los astrónomos estiman que Sagitario será absorbido gradualmente por la Vía Láctea, un proceso que ya está en marcha.

Eso sí, los científicos aseguran que esta deformación no tiene efectos notables en la vida en nuestro planeta, así que no podemos culparla de nuestros propios desajustes personales. «El Sol está a una distancia de 26.000 años luz del centro galáctico donde la amplitud de la deformación es muy pequeña», dice Poggio. «Nuestras mediciones se dedicaron principalmente a las partes externas del disco galáctico, a 52.000 años luz y más allá».

Si las cosas le salen un poco mal, recuerde que hasta a la galaxia le pasa.

Vía: .abc.es/ciencia

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