Salud

Llega el frío, llegan las enfermedades

La época de los resfrí­os

De la mano de las bajas temperaturas, siempre aparecen las enfermedades cuya dispersión se agudiza con el frí­o. Es un buen momento para recordar las principales recomendaciones para evitar enfermarse y disfrutar de las vacaciones de invierno.

Lavarse las manos con frecuencia: Es la medida preventiva más eficaz y tal vez la menos valorada por la gente. Después de ir de compras, en el trabajo o tras haber estado en lugares públicos, lavarse las manos es crí­tico para evitar el contagio. Un lavado frecuente destruye los virus que pueden haberse recolectado al tocar a otras personas o a superficies expuestas. Es muy importante también enseñarle a los más chicos sobre la importancia de lavarse las manos regularmente.

Evitar el contacto con el rostro: La nariz, los ojos y la boca son los principales puntos de ingreso de virus y microbios. Al tocarse esas partes del cuerpo luego de haber pasado las manos por lugares expuestos, las posibilidades de enfermarse aumentan drásticamente. Por eso, para sonarse la nariz o frotarse los ojos siempre deben tenerse las manos limpias y usar pañuelos descartables.

Reducir el contacto con otras personas: Si ya se presentan los sí­ntomas tí­picos del resfrí­o o la gripe es mejor evitar el contacto directo con los demás para evitar el contagio. Esto se aplica también a los utensilios de uso frecuente (vasos, cubiertos, etc.) los cuales no deberán compartirse mientras dure la enfermedad.

Utilizar elementos descartables: Si algún miembro de la familia ya está enfermo, lo ideal es que todos recurran al uso de elementos descartables para evitar el contagio, sobre todo en el caso de pañuelos y toallas. El enfermo deberí­a utilizar además vasos, platos y cubiertos descartables, en especial si hay niños pequeños en la casa.

Una toalla para cada miembro de la familia: Se sabe que las toallas de tela pueden conservar con vida a los gérmenes durante horas; por eso es preferible utilizar toallas de papel y no compartir las toallas de tela entre los integrantes del grupo familiar.

Ventilar los ambientes: Cuando el frí­o nos da una tregua, abrir las puertas y ventanas de la casa para favorecer la circulación el aire. El estancamiento de aire favorece la proliferación de gérmenes. Hay que evitar un aire demasiado seco porque éste provoca la irritación de las fosas nasales.

Mantener el cuerpo limpio y caliente: Es necesario bañarse por la tarde y jamás acostarse con el pelo húmedo. Un buen abrigo es fundamental no sólo para mantener constante la temperatura corporal sino porque también las bufandas, guantes y gorros sirven de barrera contra la invasión de gérmenes mientras se transita por el exterior.

Controlar el estrés: Al aumentar los niveles de estrés, las defensas bajan y el cuerpo se vuelve más propenso a enfermarse. Hay que evitar hacerse “mala sangre” para mejorar nuestra calidad de vida.

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