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Líridas y Pi Púpidas brindan doble lluvia de meteoritos: ¿Dónde verlas?

Liridas

Las lluvias de meteoritos Líridas y Pi Púpidas están haciendo su aparición en los cielos nocturnos desde el 15 a 16 de abril y tendrán su máxima caída como estrellas fugaces en los próximos días.

El mayor avistamiento se prevé para el día 22, en el caso de las Líridas, y el 24 de abril, en el caso de las Pi Púpidas.

Liridas

Las Líridas están compuestas de partículas de polvo de la cola del cometa C/1861 G1 (Thatcher) que al chocar con la atmòsfera terrestre se encienden e iluminan el cielo, pareciendo caer desde la Constelación Lira.

Liridas 2

Esta constelación tiene una mejor vista desde el Hemisferio Norte, donde es fácilmente identificable por su estrella azulada Vega (Imagen), que forma junto a las estrellas Deneb, de la Constelación El Cisne, y Altair de la Constelación Águila, el llamado “Triángulo de verano” (Vídeo).

Aún así estos meteoritos son vistos desde todas partes del mundo. (Ver mapa desde Buenos Aires) Basta extenderze en una silla horizontal y alzar la vista al cielo en un lugar despejado.

“Algunas veces se producen explosiones que se asemejan a fuegos artificiales”, destaca el equipo de Cielo del Mes.

Meteoritos

Pese a que estas estrellas fugaces las registró en 1861 el astrónomo neoyorquino que les otorgó su nombre, en realidad existen datos de sus observaciones desde el año 687 a.C.

El Cometa C/1 861 G1 Thatcher orbita alrededor del Sol aproximadamente cada 415 años, en una órbita elíptica inclinada unos 80 grados con respecto al plano del Sistema Solar.

«Debido a que el cometa permanece la mayoría del tiempo lejos de los planetas, sufre de relativamente pocas perturbaciones gravitacionales. Como resultado, su estela de desechos es bastante estable y las lluvias de las Líridas han podido ser observadas por al menos 2600 años», afirma la NASA en sus registros.

Estrellas 3

En cambio las estrellas fugaces Pi-púpidas, que parecen nacer de la constelación Puppis, viajan en abundante cantidad por el hemisferio Sur. (Vista en el cielo) Sus meteoritos provienen de los restos del cometa 26P/Grigg-Skjellerup, que dejó su estela en el espacio por donde cada mes de abril la Tierra hace su órbita alrededor del Sol. Sus luces al chocar con la atmósfera suelen tener un color amarillento.

Los astrónomos suelen estudiar a los meteoritos de las estrellas fugaces para conocer datos sobre los cometas que ya no existen o no están activos. Recoger sus fragmentos evita la necesidad de enviar naves espaciales al espacio a buscarlos.


Vía: LaGranÉpoca

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