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Las aves anticiparán desastres naturales a través de la Estación Espacial Internacional

La Estación Espacial Internacional ha comenzado hoy un experimento único para la monitorización de aves migratorias desde el espacio que permitirá establecer sus patrones migratorios de cara a anticipar desastres naturales y cambios en el clima.

Después de 17 años de trabajo, el proyecto ruso-alemán ICARUS, International Cooperation for Animal Research Using Space (cooperación internacional para la investigación de animales desde el espacio),  comienza hoy su fase operativa para investigar los flujos migratorios globales de los animales y anticipar desastres naturales y cambios en el clima.

Además de la instalación el pasado año de una antena específica en la Estación Espacial Internacional,  se han instalado en aves pequeños transmisores, que pesan menos de cinco gramos y se conocen como etiquetas, que recopilarán información sobre su comportamiento migratorio en tiempo real.

El objetivo es conocer mejor a los animales y protegerlos,  al tiempo que nos permiten comprender mejor el clima de la Tierra o la propagación de enfermedades.

Las antenas receptoras de EEI recibirán datos de más de 15 millones de transmisores en todo el mundo, en cualquier lugar de la Tierra

Además, servirá también en el futuro como sistema de alerta temprana para catástrofes naturales como terremotos y erupciones volcánicas, explica Johannes Weppler, director de proyectos ICARUS en un comunicado.

El proyecto se basa en informes según los cuales los animales se inquietan ante semejantes acontecimientos. Por ejemplo, las cabras se mueven de manera llamativa ante las erupciones del Etna en Italia. Los investigadores quieren aprovechar este supuesto sexto sentido de los animales para prevenir y anticipar catástrofes naturales y hasta cambios en los patrones climáticos.

En la Tierra, las etiquetas adjuntas a los animales recopilan información sobre su comportamiento. Para hacer esto, almacenan coordenadas GPS, aceleración y datos ambientales. Para ahorrar energía y, por lo tanto, prolongar su vida útil operativa, los módulos de transmisión y recepción de las etiquetas se ponen en modo de suspensión la mayor parte del tiempo.

Los datos adquiridos durante la órbita se almacenarán en los dispositivos pequeños, y solo se “despiertan” cuando la estación espacial los sobrevuela. Luego, envían sus datos a la antena en órbita. La información es decodificada por la computadora ICARUS y transferida a la estación terrestre en Moscú. A partir de ahí, se introduce en la base de datos científica Movebank.org, que fue desarrollada por el Instituto Max Planck y la Universidad de Konstanz.

En el proyecto ICARUS están implicados la agencia espacial rusa Roskosmos, la Sociedad Max Planck, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) y la Universidad de Constanza en Alemania.

Vía: elagoradiario

Una respuesta

  1. Cuando se decepciona de la humanidad aparecen estas maravillas para seguir creyendo.

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