Derecho ambiental Medio ambiente

La rebelión por el clima

La policía londinense ha detenido a más de 1.000 personas para contener las acciones pacíficas del nuevo movimiento activista contra el cambio climático Extinction Rebellion.

Bajo el imponente esqueleto de 25 metros de la ballena azul, más de 100 activistas del grupo Extinction Rebellion (ER) se hicieron los muertos en el hall del Museo de Historia Natural. La visión de los frágiles cuerpos humanos, a la sombra del mayor animal del mundo, convirtieron el die in en un acto sin precedentes en Londres. Apenas media hora duró la escenificación, rematada por un grupo de manifestantes cubiertos con velos y con los rostros pintados de rojo.

Empezaron a llegar furgones de la policía. Sin plantar resistencia, los improvisados actores se dejaron detener, rumbo al calabozo. Los arrestados en la semana del activismo climático en Londres llegó así a los 1.065. Para los fundadores de Extinction Rebellion: «misión cumplida»…

El objetivo era movilizar a 10.000 activistas, superar los 1.000 detenidos y calar al menos en el 3,5% de la población. Ese es el «algoritmo de la rebelión» que puede propiciar el giro definitivo ante el cambio climático, según los cofundadores de Extinction Rebellion (ER), la física molecular Gail Bradbrook y el profesor de Ciencias Sociales Roger Hallam.

Activistas de Extinction Rebellion durante la protesta en el Museo de Historia Natural de Londres.TOLGA AKMEN
Lo que empezó como una reunión de 17 activistas concienciados hace un año en Stroud, a 150 kilómetros de Londres, ha terminado fraguando en este movimiento ubicuo que ha puesto en guardia a la clase política y ha saltado a las portadas de los periódicos, pese al anatema de los medios conservadores. «Nuestra intención fue poner toda la energía, la imaginación e inteligencia en algo que pueda hacer cambiar el planeta», reconoce Roger Hallam.

El idealismo de los años 70 no basta: los nuevos activistas del clima llegan con una dosis de realismo y con el poder de las matemáticas. Solo así se explica el poderoso impacto que en apenas seis meses han logrado las acciones de ER: desde los bloqueos de los puentes de Londres al strip tease en el Parlamento o el die in entre los atónitos turistas en el Museo de Historia Natural.

Scotland Yard se ha tenido que emplear a fondo durante la Semana Santa hacer frente a la «disrupción climática». Más de 9.000 policías fueron desplegados en los puntos calientes del puente de Waterloo, Oxford Circus y la plaza del Parlamento, okupados durante días. Los activistas se han concentrado finalmente en Marble Arch, la esquina de Hyde Park, y han levantado un campamento lleno de proclamas y con tiendas de campaña, al más puro estilo del movimiento Occupy.

La actriz Emma Thompson y el medallista olímpico de remo Etienne Scott, detenido el domingo, se han convertido en los rostros más visibles del movimiento, que cuenta con las simpatías de David Attenborough, el naturalista por excelencia que ha contribuido con sus recientes documentales en Netflix y en la BBC.

Acampada de los activistas por el clima en Marble Arch.NEIL HALL
«Hacía décadas que no vivía algo parecido a lo que está pasando en Londres estos días», reconoce Merle Geaning, de 70 años, viejo activista contra la guerra del Vietnam, con pasaporte norteamericano y británico. Geaning fue uno de los detenidos la noche anterior en el puente de Waterloo, pero cuando le soltaron -al cabo de 12 horas- decidió presentarse con su camiseta de hippy en el campamento de Marble Arch.

Geaning ha sido jardinero, poeta, funcionario del Ministerio de Educación y muchas otras cosas en la vida, pero ahora tiene tiempo para su dedicación favorita: «Que te detengan forma parte del oficio de activista. Lo que sorprende es la actitud de la policía. Somos no violentos por definición. Reconocen que tenemos razón».

Extinction Rebellion ha puesto sobre la mesa la meta de cero emisiones en el 2030 y ha reclamado la creación de una Asamblea Nacional de Ciudadanos sobre el clima. Entre tanto, los activistas piensan atrincherase en Marble Arch y seguir sorprendiendo con sus acciones a los británicos, necesitados como estaban de un antídoto frente a la letanía diaria del Brexit.

Fuente: elmundo

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