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La ‘mancha’ de agua caliente del Pacífico mata a millones de aves

En menos de un año sucedió una de las muertes masivas más grandes registradas de la historia y según los científicos el culpable fue ‘The blob’

Alrededor de un millón de aves marinas murieron entre el verano de 2015 y la primavera de 2016 a lo largo de la costa oeste de América del Norte. Este ha sido una de las muertes más masivas de estos animales jamás registrada y, hasta ahora, no había una explicación.


Las aves aparecieron severamente delgadas y parecían haber muerto de hambre. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Washington y el Servicio Geológico de EE. UU, han esclarecido el misterio.

Los resultados de la investigación, publicado en la revista Plos One, esclarecen que el culpable fue de un extraño fenómeno climático apodado ‘The blob’ (la gota). Se trata de una gran área de agua inusualmente cálida.

En 2013 comenzó una ola de calor marino severa; se intensificó durante el verano de 2015 debido a ‘El Niño’, un poderoso fenómeno climático; y duró hasta el 2016. Esta ola de calor creo ‘The Blob’ en un tramo de océano Pacífico de 1,600 km que se calentó entre 3 y 6 grados centígrados.

Aunque pueda parecer poca variación de temperatura, estos grados de más causaron estragos en los ecosistemas marinos de la región. La producción de algas microscópicas, que alimentan a varios animales, cayó drásticamente. Además, el calor hizo aflorar de forma masiva algas nocivas a lo largo de la costa, lo que causó la muerte de muchos animales y costó a la pesca millones de dólares en ingresos.

En esta foto del 7 de enero de 2016, cientos de araos comunes (Uria aalge) yacen muertos en una playa rocosa en Whittier, Alaska.
En esta foto del 7 de enero de 2016, cientos de araos comunes (Uria aalge) yacen muertos en una playa rocosa en Whittier, Alaska. (Mark Thiessen / AP)

Leones marinos, frailecillos copetudos y ballenas barbadas también experimentaron muertes masivas. Pero ninguno de ellos se puede comparar con la escala de muertes de aves marinas.

Los científicos han dicho que es probable que el número total de muertes haya sido cercano a un millón, porque solo una fracción de las aves muertas habría llegado a la costa y solo una fracción de esas se habría encontrado en áreas a las que las personas podrían acceder.

John Piatt, autor principal del estudio y biólogo del Servicio Geológico de EE. UU., Dijo que la “magnitud y escala” de la muerte no tiene precedentes.

Fue sorprendente y alarmante, y una advertencia de ‘bandera roja’ sobre el tremendo impacto que el calentamiento oceánico sostenido puede tener en el ecosistema marino.

”Fue sorprendente y alarmante, y una advertencia de ‘bandera roja’ sobre el tremendo impacto que el calentamiento oceánico sostenido puede tener en el ecosistema marino”, explica Piatt.

Según el estudio, la muerte fue agravada porqué las temperaturas más cálidas aumentaron el metabolismo de los peces depredadores en el área y la competencia en la cadena alimentaria aumentó.

Julia Parrish, la segunda autora del estudio y profesora de la Universidad de Washington, dijo que los hallazgos muestran cómo un océano más cálido es “un ambiente y un ecosistema costero muy diferente para las especies”.

Los hallazgos muestran cómo un océano más cálido es un ambiente y un ecosistema costero muy diferente para las especies

‘The Blob’ se repite en otras partes del planeta

En los últimos meses ha habido varias olas de calor marinas emergentes. El pasado mes de septiembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos informó que se habían detectado condiciones similares a las de 2014 en el Pacífico norte. Concretamente se formó frente a la costa del estado de Washington y se asemeja a las primeras etapas del ‘The Blob’.

En diciembre también informábamos de otra ola de calor marina en la costa este de Nueva Zelanda. Esta burbuja es tan grande que es detectable desde el espacio y abarca aproximadamente un millón de kilómetros.

La aparición de zonas cálidas en el mar es relativamente habitual pero el fenómeno actual supera la media histórica. Los científicos aseguran que la crisis climática está haciendo que estos fenómenos sean mucho más comunes.

Vía: lavanguardia

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