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La energía solar vuelve a brillar

La supresión del ‘impuesto al sol’, el abaratamiento de costos y la simplificación administrativa abren las puertas al despegue de autoconsumo fotovoltaico.

La supresión del denominado impuesto al sol (hace unos meses), la eliminación de trabas burocráticas (en el real decreto aprobado el pasado 5 de abril) y el abaratamiento de costes (del 90% en los últimos 10 años) han creado condiciones favorables para el despliegue del autoconsumo con energía fotovoltaica.

¿Podrá darse el relanzamiento deseado?

Eso ya se verá, pero la etapa de los bloqueos a este energía ha quedado atrás. Las mayores facilidades que recibe el autoconsumo han creado un maco más optimismo. Las inversiones para las instalaciones domésticas de autoconsumo pueden amortizarse en unos 12 años, mientras que en el caso de las empresas ya se logra al cabo de entre 5 y 7 años.

¿Sale a cuenta colocar placas fotovoltaicas en el tejado de casa?

Las instalaciones de autoconsumo salen a cuenta sobre todo a quienes pueden aprovechar de manera instantánea la energía que está generando el tejado solar.

En el caso de los domésticos, hay que tener en cuenta que las horas de máxima radiación (mediodía) coinciden con las horas en que se trabaja fuera de casa y cuando el consumo es menor en el hogar.

Por eso, la radiación es menos aprovechable y se produce un excedente.

En general, al tratarse de instalaciones pequeñas, con un coste por kilovatio instalado más elevado, el retorno de la inversión se consigue a más largo plazo que en el caso de una industria.

¿Qué me puede costar?, ¿cuánto ahorraría?

La instalación doméstica para un hogar pequeño-medio sin excesivo consumo (con una potencia 1,5 kW, seis placas) cuesta unos 3.000 euros (sin batería) y permite ahorrar entre un 30% y un 40% de la electricidad consumida (el restante 60% o 70% son excedentes que no se puede aprovechar).

En este ejemplo concreto (1,5 kW), se produciría unos 2.000 kilovatios hora al año (el consumo de una familia puede ser de entre 2.500 y 3.000 kilovatios hora al año).

“Una inversión doméstica se puede amortizar en un período de entre 12 y 15 años; en menos de 12 años es difícil”, dice Manel Romero, socio de Sud Renovables y delegado de UNEF en Catalunya.

Lo mismo puede decirse de las instalaciones domésticas con 12 o 18 placas. En este último caso hablamos de un tejado solar de 5 kW, para una casa unifamiliar con piscina, y con un coste de unos 8.000 euros (9.600 euros con IVA).

¿Cómo podría amortizarla antes?

Por ejemplo, instalando baterías. En todos estos casos aludidos, la inversión se duplicaría; pero se podría amortizar 1 o 2 años antes. Además, todos estos costes se abaratan en muchos municipios.

Ya hay ayuntamientos que están aplicando ordenanzas solares de autoconsumo que incluyen incentivos fiscales del IBI. El Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès desgrava el IBI un 50% durante los cinco primeros años en casas que están pagando 2.000 y 3.000 euros a año de IBI.

“En estos casos, puedes tener la amortización en 5 años”, dice Manel Romero.

“La horquilla de situaciones es muy amplia, depende de muchos factores; pero decir que en una instalación doméstica se puede obtener una amortización en 5 años sin desgravación fiscal es imposible; sería engañar”, dice Romero.

Vía: lavanguardia

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