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Japón vuelve a masacrar ballenas con fines comerciales

En su larga historia, Japón ha utilizado a las ballenas no solo como fuente de proteínas sino también para una variedad de otros propósitos.

En 1906 se construyó una base para la cacería de ballenas en la prefectura de Miyagi, al noreste de Japón.

Tras la Segunda Guerra Mundial y ante la escasez de alimentos, la carne de ballena se convirtió en una fuente de proteínas para la población japonesa.

Una de las razones que se ha atribuido a esta decisión es que la cacería de ballenas es una tradición en la nación asiática, pese a que la mayor parte de su población ya no consume esa carne.

La participación en la caza de ballenas ha ayudado a las comunidades locales y, por lo tanto, ha desarrollado la vida y la cultura del uso de las ballenas».

El gobierno nipón se retiró en enero de la Comisión Ballenera Internacional y capturará 227 ejemplares sin hacer servir la excusa de ‘fines científicos’ utilizada en las última campañas.

Japón vuelve a cazar ballenas a cara descubierta. El 1988, hace 31 años, Japón se adhirió a los acuerdos de la Comisión Ballenera Internacional y suspendió la captura de estos cetáceos con fines comerciales (adoptada por los países miembros de este organismo en 1982).

La suspensión, no obstante, era meramente teórica puesto que diversos barcos japoneses han seguido capturando ballenas con la excusa oficial de supuestas “finalidades científicas”. En las últimas campañas científicas, Japón llegó a cazar más de 300 ejemplares al año.

El verano pasado, las autoridades japonesas volvieron a reclamar -como habían hecho en los años anteriores- a la Comisión Ballenera la autorización oficial para la caza comercial y, ante una nueva negativa, confirmaron su retirada de este organismo internacional, efectiva desde enero de este año.

La madrugada del 1 de julio, el barco-factoria Nisshin Maru, de la empresa Kyodo Senpaku, y otros dos barcos de pesca zarparon del puerto japonés de Shimonoseki para dar inicio a la campaña anual de caza de ballena, según ha confirmado la Agencia Pesquera de Japón.

Las autoridades de Japón han detallado que la campaña de caza se alargará hasta el mes de diciembre, con un total de 227 capturas autorizadas (52 de ballaneas Minke , 150 de rorcual de Bryde y 25 de rorcual común).

En un intento de reducir las críticas internacionales, las autoridades japonesas han asegurado que la caza “se realizará en aguas territoriales japonesas, garantizando la sustentabilidad de esos cetáceos” y que “no se capturarán ballenas en aguas del océano Antártico ni del hemisferio sur”.

Entre los argumentos en defensa de la caza, las autoridades japonesas también han difundido datos atribuidos a la Comisión Ballenera Internacional según los cuales se calcula que la ballena Minke tiene una población de 20.513 ejemplares, de la rorcual Bryde se sitúa en los 34.473 y de la rorcual común sería de 34.718 ejemplares.

Vía: lavanguardia


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