El clima

Iridiscencias, efectos ópticos

Nuestra atmósfera es el escenario de distintas manifestaciones meteorológicas, entre tantos fenómenos se encuentran los ópticos, aquellos que se producen con la interacción de la luz del sol y las gotas de agua en el atmósfera adyacente, que por refracción nos dejan escenas tan vistosas como extrañas, entre estos podemos nombras lo halos, los arco iris, los parhelios, iridiscencias.

Las iridiscencias son manchas irregulares de color en las nubes medias adyacentes al sol, o también a la luna. Este fenómeno óptico se puede interpretar como coronas parciales o imperfectas, puesto que se producen por el mismo proceso de disfracción de la luz con las gotículas de agua.

La iridiscencias, particularmente, carecen de simetría de las coronas y adoptan el aspecto de manchas difusas, imperfectas de color en el interior de la nube, o bien en franjas de color en los borde.

Por ejemplo, desde el suelo, el observador ve una iridiscencia en vez de una corona cuando la nube es demasiado pequeña como para producir los anillos simétricos propios de una corona, o si el Sol o la Luna no se encuentran justo detrás de la nube.

Las nubes iridiscentes son el resultado de la difracción de la luz solar a través de pequeñas gotas de agua o incluso pequeños cristales de hielo que componen estas nubes, desviando los rayos solares de forma individual. Los cristales de hielo de mayor tamaño provocan halos, los cuales son producto de la refracción y no de la iridiscencia. Por esta misma razón, también se diferencia de un arco iris provocado por la refracción en gotas de mayor tamaño. Si partes de la nube tienen gotas o cristales de tamaño semejante, la acumulación de este efecto provoca su coloración.

Este fenómeno atmosférico suele ser confundido casi siempre con arco iris, cuando en realidad es un fenómeno muy distinto, aunque se forma bajo las mismas condiciones. Los colores que se aprecian en una iridiscencia dependen del tamaño de las gotículas de agua de y del ángulo desde el que la ve el observador.

Los colores de la iridiscencia

El azul, que forma el anillo interior de la corona, suelen ser el color dominante, pero también se aprecian rojos y verdes. El brillo de los colores aumenta con el número de las gotículas y la uniformidad de su tamaño. Como el caso de las coronas, las gotículas pequeñas y uniformes producen el mejor efecto visual.

 

Los colores del especto

Los colores del arco iris en el espectro visible incluye todos esos colores que pueden ser producidos por la luz visible de una sola longitud de onda, los colores del espectro puro o monocromáticos. El espectro visible no agota los colores que el hombre es capaz de distinguir. Colores sin saturar como el rosa, o variaciones del púrpura como el magenta no pueden reproducirse con una sola longitud de onda.

A pesar que el espectro es continuo y por lo tanto no hay cantidades vacías entre uno y otro color, los rangos anteriores podrían ser usados como una aproximación.

Como todo cuerpo iluminado, en este caso las gotículas de agua suspendidas en el atmósfera, absorbe una parte de las ondas electromagnéticas y refleja las restantes. Las ondas reflejadas son captadas por el ojo e interpretadas en el cerebro como distintos colores según las longitudes de ondas correspondientes, el arco iris es uno de los ejemplos más conocidos en este tipo de fenómenos ópticos.

En la siguiente fotografía se puede observar las formas del arco iris en en la parte inferior de la cascada en el Parque nacional de Yosemite, espectacular fusión de colores producidos por la refracción de la luz en conjugación con las gotas de agua .
La maravilla natural fue capturada por el fotógrafo Justin Lee.

 

Nubes favorables para las iridiscencias

Para que el fenómeno pueda producirse, además de la incidencia de la luz y las gotas de agua, se necesita un favorable factor nuboso, en este caso los altostratos o altocúmulos recién formados proporcionan las mejores condiciones para las iridiscencias. En este caso vale resaltar que las iridiscencias solares tienen colores más vivos, pero a menudo la intensidad de la luz impiden que se vean. En cambio, la luz de la Luna produce colores más pálidos, aunque estos colores son mucho más fáciles de distinguir.

 

En nuestra atmósfera este tipo de fenómenos también se pueden dar en otras circunstancias, con otros factores como ser estela dejada por los aviones.

Los efectos de las estelas de los cohetes en la alta atmósfera pueden producir, en otros casos, efectos muy llamativos y espectaculares. Mientras los cohetes se van desplazando a través de la alta atmósfera, el vapor de agua en su escape se cristaliza para formar diminutos cristales de hielo. Los cristales difractan la luz del sol naciente para producir los colores iridiscentes.

También existen una formación nubosa muy aparentada con las iridiscencias, las  nubes estratosféricas polares también llamadas nubes nacaradas o madreperla, son nubes que se caracterizan por sus vistosos tonos pastel. Están compuestas por diminutos cristales de hielo, se forman entre los 15 y 30 kilómetros de altura a temperaturas de aproximadamente -50 °C. Sus cristales de hielo sirven como catalizadores de los gases de efecto invernadero emitidos por los aerosoles.

Estas nubes son las responsables de la perdida del ozono en la estratosfera. Se forman en la estratosfera en temperaturas muy bajas, aproximadamente a unos -78° C. En su interior ocurren procesos químicos poco comunes que convierten a algunos gases (clorofluorcarbonados y aerosoles de fabricación humana) en destructores de ozono. Estas nubes se forman a partir de ácido nítrico o de agua. Las PSC son parte de la causa del agujero de ozono.

En regiones de montaña, donde impera el clima frío, las iridiscencias suelen lucir como grandes sabanas de color sobre los picos nevados,  en estas regiones de cordillera las condiciones atmosféricas son las adecuadas para que el fenómeno óptico sea posible.

La iridiscencia, aún siendo un fenómeno poco frecuente, puede darse en cualquier parte del mundo, aunque son más comunes en épocas de invierno y sobre montañas. Cuando este fenómeno aparece sobre las grandes ciudades, suelen ser motivo de una gran curiosidad y rápidamente se busca una interpretación al fenómeno óptico, aunque a veces dichas interpretaciones están muy lejos de la base de la meteorología.

 

Por Kazatormentas para Infoclima.com/ Nuestroclima.com

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