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Estilos de urbanización que promueven la retención de calor en las ciudades

Durante la noche, en una ciudad suele hacer más calor que en su periferia sin edificar. Pero ¿en qué medida ese calor extra difiere entre ciudades? Unos investigadores han mostrado que el factor determinante es el modo en que están estructuradas las ciudades: las más organizadas, como muchas en Estados Unidos, con calles rectas y perpendiculares, atrapan más calor. Al contrario, las ciudades menos organizadas, como las fundadas hace mucho tiempo, se deshacen del calor más fácilmente.

Lo descubierto por estos científicos, del Centro Nacional francés de Investigación Científica (CNRS), la Universidad de California en la ciudad estadounidense de Irvine y otras entidades, sugiere nuevas direcciones en las que explorar una planificación urbana y una gestión energética óptimas.

Las islas de calor urbanas se caracterizan por tener el aire a la intemperie una temperatura mayor que la del aire en la periferia sin edificar y en las zonas rurales cercanas. En Estados Unidos, este fenómeno afecta al 80 por ciento de la población urbana. En áreas pobladas, las islas de calor urbanas pueden llevar a un mayor consumo de energía (para alimentar el aire acondicionado, por ejemplo), más polución del aire, una menor calidad de vida y una peor salud. Algunas ciudades han aplicado estrategias para mitigar el fenómeno de las islas de calor urbanas (incluyendo la adición de más espacios verdes) pero el impacto medioambiental y económico de las islas de calor, a escala nacional e incluso regional, apenas ha sido cuantificado.

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Ciudades de noche vistas desde el espacio. (Foto: Tripulación de la Expedición 28 de la ISS / NASA)

Los autores del nuevo estudio examinaron los principales factores que gobiernan los aumentos de temperatura en el medio urbano, como la masa térmica de los edificios y hasta qué punto, por la noche, radian el calor absorbido durante el día. Para hacerlo, procesaron mediciones de temperaturas recopiladas en áreas urbanas y rurales a lo largo de varios años, así como datos sobre la influencia térmica ejercida por los edificios, combinado todo ello con un modelo de radiación del calor. Demostraron que un nivel alto de organización urbana, como el que resulta típico de la mayoría de ciudades estadounidenses, acarrea un efecto de isla de calor urbana más pronunciado, y por tanto una mayor retención de calor, mientras que ocurre justo lo contrario en las ciudades más “desorganizadas”.

En países con climas cálidos o templados, el efecto de isla de calor urbana lleva a facturas de consumo energético notablemente más altas. En climas fríos, en cambio, puede ayudar a reducir dicho consumo.

 


Vía: noticiasdelaciencia

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