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El río más hermoso del mundo tiene las aguas pintadas de mil colores

Caño Cristales, el río arcoiris de la Colombia pacificada, a vista de dron.

Hay una parte de la Belleza del mundo que nos está prohibida. Puede ser una prohibición coyuntural, pero a la que no podemos oponernos. Hay zonas en guerra en el mundo que no pueden ser visitadas por el común de los mortales a riesgo de su propia vida. Y esa belleza del paisaje está solo disponible a ojos de combatientes o indefensos ciudadanos, que tienen otras cosas en las que pensar.

Cuando por fin llega la Paz, se abren nuevas oportunidades para esos territorios. Un turismo sostenible que tiene el regusto amargo de saber que en hermosos lugares acontecieron atrocidades. Pero ya ha pasado.

Tal es la situación de “el río de los Cinco Colores” o como se llama realmente, el Río Caño Cristales en Sierra Macarena (Colombia). Este territorio ha estado en combate entre el estado colombiano y la guerrilla por numerosos años y ahora, con la firma de tratados de paz vuelve a abrirse para que esté al acceso, ordenado y sostenible de visitantes y turistas de la propia Colombia y del resto del orbe.

La paz que ha llegado a esta área de Colombia ha traído esta posibilidad que el Estado se está preocupando de anunciar debidamente, garantizando que es una zona de seguridad normalizada. Las imágenes difundidas de este río, son de una belleza arrebatadora e implacable. Colores vivos y saturados, diversos se muestran a vista de pájaro gracias a los drones.

La luz, descompuesta por el caudal de las aguas y la vegetación forman un paisaje de color como si un arcoiris se hubiera disuelto en el río, en su cauce y en sus divisiones.

Verdes azules y rojos priman en los primeros tramos, después irrumpe el violeta. Todos contrastan con un insondable negro ocasional. Por algo también lo llaman “el río que escapó del Paraíso”.

El río no llega a medir 100 kilómetros ni supera nunca los 20 metros de anchura y se divide por tramos en rápidos, cascadas y pocetas. Debido a esa moderada longitud y anchura, recibe -como otros ríos similares- el nombre popular de caño. Lo de ríos lo guardan para magnificencias como el Amazonas.

Hay que disfrutar de ese abanico de colores antes de la desembocadura ya que antes de llegar a ese punto, esa orgía visual ha desaparecido, convirtiéndose en un río más común. El lecho del río es rocoso, no poroso, por ello cualquier lluvia moderada aumenta notablemente su caudal pudiendo aislarte imprevisiblemente si viajas por sus orillas. Pero quizá hay peores cosas que estar atrapado en un arco iris.

Vía: Labioguita

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