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El invierno, el Nuevo Año chino, el coronavirus y el SARS

Se transita el pleno invierno de 2020 en el hemisferio norte y el coronavirus es la noticia de estas fechas, pues se presenta como un virus que puede causar problemas para la salud, incluso la muerte.

Imagen de gente en China protegiéndose del frío invernal y del coronavirus con mascarillas. OMS


El coronavirus ya ha matado a más de 80 personas en China, a fecha del lunes 27 de enero de 2020, y que se ha extendido a varios países preferentemente del hemisferio norte, donde se vive en pleno invierno.

Parece ser que la propagación del virus es algo más alta que otro virus famoso, llamado SARS. El ministro de salud francés, Agnes Buzyn, dijo que si bien «la propagación del virus parece ser más rápida que el SARS pero la mortalidad es claramente menor».

Nota. Al SARS nos referimos como el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por sus siglas en inglés) es una forma grave de neumonía. La infección con el virus del SARS provoca una molestia respiratoria aguda (dificultad respiratoria intensa) y, algunas veces, la muerte.

El brote actual de coronavirus es una nueva cepa, denominada 2019-nCoV, y pertenece a la misma familia de enfermedades que el SARS. Genéticamente, los dos virus son aproximadamente 80 por ciento similares.

Según la Organización Mundial de la Salud, las 774 muertes por SARS durante el brote de 2002-2003 provienen de 8.096 casos confirmados. Hasta ayer el lunes, 27 de enero de 2020, el nuevo coronavirus ha matado a 81 personas de 2.744 casos confirmados, lo que lo hace mortal en el 3 por ciento de las infecciones.

Transmisión baja

La transmisión de estos virus parece ser más eficiente en periodos de meses fríos donde la población suele estar confinadas en sus casas, lugares cerrados, colegios, grandes establecimientos, etc., por las condiciones invernales exteriores.

Por otra parte el desplazamiento masivo de la población china para la celebración del Nuevo año de su calendario, a finales de enero y primeros de febrero, el año de la Rata, ha podido permitir la transmisión, especialmente en el país asiático y en su primera fase de celebraciones la transmisión del coronavirus de sus portadores.

Los científicos del Imperial College de Gran Bretaña estiman que cada paciente con coronavirus infecta en promedio a otros 2.6. Esa es una tasa de reproducción relativamente baja, un factor determinante clave en el tamaño y la propagación de los brotes de enfermedades.

La tasa de reproducción del SARS fue de 2 a 3 personas, por lo que es casi tan infecciosa como la epidemia anual de influenza o gripe.

Sin embargo, hay algunas advertencias, que incluyen los llamados «súper esparcidores», pacientes que son capaces de contaminar a docenas de otras personas.

Una pregunta crucial sigue sin respuesta esta vez: ¿en qué etapa un paciente se vuelve infeccioso?

Ma Xiaowei, jefe de la Comisión Nacional de Salud de China, dijo que la transmisión del coronavirus fue posible durante el período de incubación de la enfermedad.

Eso significa que alguien que está enfermo con coronavirus podría transmitirlo a otra persona, incluso si aún no muestra ningún síntoma. Sin embargo, esta hipótesis de trabajo aún no se ha confirmado por completo.

«Definir la escala de la transmisión asintomática sigue siendo clave: si este es un evento raro, su impacto debería ser mínimo en términos del brote general», dijo Jonathan Ball, profesor de Virología Molecular en la Universidad de Nottingham. «Pero si este modo de transmisión está contribuyendo significativamente, entonces el control se vuelve cada vez más difícil».

China ha tomado medidas sin precedentes para tratar de contener la propagación de la enfermedad, cerrando el transporte en la ciudad de Wuhan, donde se originó el brote.

Pero si el coronavirus es realmente contagioso cuando los pacientes no muestran síntomas, las medidas como tomar las temperaturas de los viajeros en los aeropuertos pueden ser insuficientes para frenar su propagación.

Síntomas

Tanto el SARS como el coronavirus tienen síntomas similares, según un estudio observacional de docenas de casos tempranos en Wuhan.

Todos los pacientes sufrían de neumonía, casi todos tenían fiebre y más de la mitad experimentaban dificultades respiratorias.

Pero Bin Cao, del Hospital de la Amistad China-Japón y la Universidad Capital Medical, que escribió el estudio publicado en The Lancet, dijo que había algunas «diferencias importantes» entre las dos enfermedades.

Mientras que los pacientes con SARS presentaban problemas en el tracto respiratorio superior, como secreción nasal y dolor de garganta, esos síntomas están en gran parte ausentes con el coronavirus.

La edad promedio de los pacientes estudiados fue de 49 años y un poco menos de un tercio de ellos padecían afecciones crónicas preexistentes, como diabetes y enfermedades cardíacas.

Actualmente no existe una vacuna o cura para el coronavirus, pero los tratamientos antibacterianos para la neumonía que causa están comúnmente disponibles.

Control de brotes

La epidemia de SARS se extinguió en cuestión de meses gracias a una movilización global por parte de gobiernos y trabajadores de la salud.

China impuso medidas estrictas de higiene entre su población, como el uso de máscaras respiratorias en público y el rápido aislamiento de casos sospechosos.

También prohibió comer civetas, un pequeño mamífero que es un manjar en partes de China, que fue identificado como el animal que transfirió el SARS a los humanos.

Todavía no está claro qué animal transmitió el coronavirus a los humanos, pero mientras tanto, China ha prohibido temporalmente la venta de todos los animales salvajes.

Y terminamos como apuntala la OMS: A la comunidad internacional:

Nos encontramos ante un coronavirus nuevo. Como hemos podido comprobar en el pasado con coronavirus similares, estos eventos requieren un gran esfuerzo de la comunidad internacional en materia de investigación e intercambio regular de información. Por ello, debe continuar demostrando su solidaridad y su capacidad de cooperación, de conformidad con el artículo 44 del RSI (2005), para prestarse mutuamente apoyo a fin de determinar la fuente de este nuevo virus, conocer el alcance que puede tener la transmisión interpersonal, estar preparados ante la posible aparición de casos importados y llevar a cabo investigaciones para encontrar un tratamiento.

Vía: Tiempo (revista RAM)

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