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El exterminio de elefantes en una isla

Los programas de recuperación de la subespecie de Sri Lanka chocan con la presión de las población humana, con frecuentes casos de envenenamiento y caza ilegal.

Los programas de recuperación y la creación de espacios naturales protegidos salvaron de la extinción, hace medio siglo, al elefante de Sri Lanka (Elephas maximus maximus).

La población salvaje de esta subespecie asiática había pasado de los aproximadamente 15.000 ejemplares de finales del siglo XIX a menos de 2.000 en la década de 1960. El censo de 2011 indicó que la protección había comenzado a tener efecto y se contaban 5.879 ejemplares en libertad.

No obstante, la Lista Roja de especies que gestiona la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) mantiene desde 1986 a esta subespecie en el apartado de ‘en peligro’ de extinción. Y no faltan motivos para ello porque la expansión de las zonas urbanas y los cultivos están reduciendo los hábitats de estos animales que antiguamente eran el símbolo de su país (la antigua Ceilán, donde la bandera nacional incluyó durante décadas a uno de estos elefantes).

Balance anual

El 2019 fue uno de los más negativos en el balance de las últimas décadas para esta singular especie

Ejemplar de elefanta preñada muerta en Sri Lanka en 2019
Ejemplar de elefanta preñada muerta en Sri Lanka en 2019 (Youtube)

El balance de 2019 de la población de elefantes de Sri Lanka pone de nuevo en evidencia la fragilidad de esta subespecie. En un año murieron de forma violenta 361 ejemplares -de una población total por debajo de los 6.000 individuos-, la mayoría de los cuales por acción de cazadores, agricultores o vecinos molestos por la presencia de estos paquidermos que en ocasiones ocupan tierras de labranza en busca de alimentos.

Veneno, trampas, vallas electrificadas e incluso explosivos son utilizados para acabar con los elefantes en zonas ocupadas por los humanos, una práctica en expansión en buena parte de la isla.

Fuentes citadas por la BBC indican que el número de animales muertos es el más alto des de la independencia de Sri Lanka, en 1948.

Mención aparte merecen los cientos de elefantes que se mantienen en cautividad en Sri Lanka, muchos de los cuales son utilizados en festivales, espectáculos y atracciones para turistas.

(ISHARA S. KODIKARA / AFP)

Crece la población humana

La expansión de la agricultura rural está reduciendo los hábitats naturales, por lo que el conflicto entre elefantes y humanos es un problema creciente, según el Centro de Conservación e Investigación de Sri Lanka.

La competencia por la comida y el agua a menudo lleva a los aldeanos y granjeros a matar ilegalmente a estos animales protegidos por las leyes estatales .

Sajeewa Chamikara, miembro el Movimiento por la Reforma Agraria y Terrestre, dijo a la BBC que se cree que el 85% de las muertes de elefantes el año pasado fueron causadas por actividades humana ilegales. No se incluyen en esta apartado los elefantes que mueren en accidentes en carreteras, vías férreas o por contacto con líneas eléctricas.

El pasado mes de septiembre murieron siete elefantes en una reserva natural como consecuencia de el veneno vertido por agricultores vecinos (ver en La Vanguardia ).

(ISHARA S. KODIKARA / AFP)

Una suespecie valiosa

El Elephas maximus maximus es una de las tres subespecies del elefante asiático y la única que se encuentra en exclusiva en una isla. Descrito para la ciencia moderna por Carl Linnaeus en 1758, el elefante de Sri Lanka está confinado en la actualidad a la zona seca en el norte, este y sureste de la isla. Las poblaciones salvajes más importantes se encuentran en el Parque Nacional Udawalawe, el Parque Nacional Yala, el Parque Nacional Lunugamvehera, el Parque Nacional Wilpattu y el Parque Nacional Minneriya.

Los grupos reducidos de elefantes que habitan áreas no protegidas son los más afectados por los constantes conflictos con la población humana.

Vía: Lavanguardia

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