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El coronavirus podría acabar con gorilas, orangutanes y chimpancés

Los grandes primates más son susceptibles a las enfermedades respiratorias que afectan también a los humanos.

Los grandes simios como gorilas, orangutanes, chimpancés y bonobos también se encuentran amenazados por el virus del SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de coronavirus, que podría ser transmitida por seres humanos a los primates, alertaron los investigadores Thomas R. Gillespie de la Universidad Emory de Atlanta y Fabian H. Leendertz del Instituto Robert Koch de Alemania en un artículo publicado en Nature.

En el artículo, los expertos señalan que aunque aún se desconoce si la morbilidad y mortalidad asociadas con el SARS-CoV-2 en humanos son similares en los simios, “la transmisión de patógenos humanos, incluso leves, a los simios puede conducir a resultados de moderados a severos”.

Al respecto, Gerardo Ceballos, ecólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México afirmó que los autores del artículo COVID-19: protect great apes during human pandemics advierten de la posibilidad grave de que los seres humanos pudieran transmitir la enfermedad a estas especies, lo que llevaría a la extinción los grandes primates debido a los poblaciones tan reducidas.

Algunos estudios indican que el genoma del chimpancé y el bonobo está relacionado con el genoma humano en un 99.6 por ciento; el gorila es el tercer pariente más cercano al hombre con quien comparte un 98.25 por ciento de ADN; mientras que con el orangután compartimos el 97 por ciento del parecido genético.

De acuerdo con la Lista Roja de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuatro de los seis grandes simios que existen en el planeta: gorila oriental, gorila occidental, orangután de Borneo y orangután de Sumatra, se encuentran “en peligro crítico” de extinción; mientras que las otras dos especies de grandes simios: el chimpancé y el bonobo, están clasificadas como especies “en peligro” de extinción.

En el artículo, los científicos Thomas R. Gillespie y Fabian H. Leendertz recomendaron suspender el turismo de los grandes simios y reducir la investigación de campo, pero mantenerla sujeta a evaluaciones de riesgos para maximizar los resultados de conservación, ya que por ejemplo, la caza furtiva podría aumentar con menos personas en los alrededores.

Por su parte, Gerardo Ceballos destacó que se trata de una preocupación auténtica debido a que los cazadores furtivos y traficantes de monos podrían introducir a las selvas esta enfermedad; y por otro lado, las comunidades en Congo y Uganda viven del turismo de observación de primates, quienes resultarían seriamente afectados.

“La observación de los grade primates es un gran flujo de dinero para esos países y un incentivo para cuidar a esos animales. Se ha prohibido que entren los turistas para evitar que entre la enfermedad al país y para que despierten la enfermedad en los gorilas de montaña, pero deja las economías sin dinero, como en Ruanda donde la observación de gorilas es de las actividades más importantes y sin esa presencia, los gorilas están más expuestos a la cacería”, explicó.

Vía: Noticiasambientales

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