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El cambio climático motiva incendios por todo el planeta

Los científicos hablan de ‘megaincendios’ de sexta generación, claramente vinculados al cambio climático En Alaska el fuego ya ha arrasado más de 220.000 hectáreas de bosque. Los países del Mediterráneo son testigos de incendios mucho más frecuentes y destructivos.

Incendios en Alberta, Canada, en mayo de este año | NASA

El 5 de junio de este año se inició en la península de Kenaien Alaska, un incendio sin precedentes, concretamente en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Kenai. Las altas temperaturas registradasdurante esos días provocaron una rápida expansión del fuego que lo ha mantenido con vida hasta día de hoy, un mes y tres semanas después. Solo en ese incendio ardieron aproximadamente 40.797 hectáreas de suelo.

Este es solo un ejemplo de la extrema situación que está viviendo Alaska en cuanto a incendios se refiere. De hecho, de las 316.000 hectáreas afectadas por el fuego en Estados Unidos, 222.000 hectáreas están situadas en esa fría zona, según datos de Centro Nacional de Coordinación Interagencial de EEUU.

Sin embargo, lo más preocupante es que todos esos focos se están originando en lugares donde antes no ocurrían. Por ejemplo, según el sistema de incidencias de ese país, desde 1947 no se tienen registros de incendios en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Kenai. Para la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el cambio climático es el responsable de estas inusuales situaciones.

“El cambio climático, con el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación, está amplificando el riesgo de incendios forestales y prolongando la temporada, sobre todo en el Círculo Polar Ártico”, explicó Claire Nullis, portavoz de la Organización.

De acuerdo con un informe de la NASA, las zonas de Anchorage y Kenai, en Alaska, rompieron todos los récords de temperatura el 4 de julio de 2019. En la ciudad de Anchorage, los termómetros llegaron a marcar los 32 grados centígrados, una cifra que supera a la anterior máxima de 29 grados centígrados observada el 14 de junio de 1969.

“Durante seis días, las temperaturas medias se mantuvieron por encima de los 26 grados centígrados, cuando la media normal en julio es de 17 grados”, argumentó la NASA en ese mismo documento.

En consecuencia, el número de tormentas se vio incrementado en la zona de Alaska. Un fenómeno que provocó una mayor afluencia de rayos que, de acuerdo con la información de la NASA, fueron los artífices del grueso de los incendios en esa zona de los Estados Unidos.

No obstante, Alaska no es un hecho aislado. Según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los bosques boreales de la Tierra, como los que se sitúan en Siberia, por ejemplo, se están calentado a mayor velocidad de la que se creía. Un fenómeno que los está secando y haciéndolos más susceptibles a los incendios.

“Los incendios se propagan más rápidamente en climas cálidos porque la cantidad de calor necesaria para calentar los combustibles hasta el punto de encendido es menor”, explicaron desde la NASA.

El Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico (CAMS) fue la herramienta utilizada para observar el aumento de estos fenómenos. De hecho, desde principios de junio, rastreó más de 100 incendios forestales intensos y de larga duración en el Círculo Polar Ártico.

Incendios del Mediterráneo, alterados por el cambio climático

Los países cercanos al mar Mediterráneo han visto como en los últimos años los incendios han ganado cierta intensidad, provocando que estos sean más comunes y de mayor tamaño.

En 2017, de acuerdo con un informe elaborado por la organización World Wildlife Fund (WWF), se produjo en Portugal, por primera vez en esas latitudes, “una nueva tipología de incendiodesconocida hasta la fecha para la comunidad científica: un megaincendio de sexta generación, claramente vinculado al cambio climático”. Este último año, en ese mismo país y en esa misma zona, el fuego ha vuelto a aparecer, esta vez para arrasar unas 10.000 hectáreas.

En nuestro país, los últimos de mayor importancia han tenido lugar en Madrid, Ávila y Toledo, en los que fuegos de más de 500 hectáreas calcinaron en un fin de semana unas 10.600 hectáreas de terreno.

Para WWF, lo preocupante es que este fenómeno no solo afecta únicamente al sur de Europa, sino que las altas temperaturas y la expansión de los periodos secos hacía el norte de Europa está provocando que países como Suecia o Reino Unido, históricamente nada acostumbrados a los incendios, se estén viendo afectados por el fuego. Un síntoma, recalcan, fruto del cambio climático y del efecto invernadero, así como de la irresponsabilidad del ser humano.

Aumento del COdebido a los incendios

Además de la desaparición de la cubierta vegetal, los incendios en todas estas zonas están provocando que aumenten las emisiones de COhacia la atmósfera terrestre.

“Solo en junio, los fuegos emitieron 50 megatoneladas de dióxido de carbonoa la atmósfera, el equivalente a todas las emisiones de Suecia en un año, y más que todo lo que se ha liberado durante el mismo mes desde 2010 hasta 2018”, explicó Claire Nullis, portavoz de la OMM.

Por otro lado, el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico informó que la liberación de los gases y partículas van a tener desastrosas consecuencias, en especial para la zona del Círculo Polar Ártico, que ya está sufriendo los efectos del cambio climático.

“Las partículas de humo pueden caer sobre la nieve y el hielo y provocar que el hielo absorba la luz solar que de otro modo reflejaría y, por lo tanto, acelerar el calentamiento en el Ártico”, informó la OMM.

“Los incendios en el Ártico también aumentan el riesgo de una mayor descongelación del permafrost que libera metano, que también es un gas de efecto invernadero”, concluyó el Organismo.

Vía: elagoradiario

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