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El agua determinará el futuro de los humanos

El ciclo natural del agua mantiene la presencia de ese recurso esencial para la vida mediante un circuito biogeoquímico durante el cual el agua se transporta por el planeta, conectando los océanos, los continentes y la atmósfera, y constituyendo la biosfera.

El consumo de agua para uso doméstico varía de forma considerable según el país. Los humanos necesitan un mínimo de dos litros de agua potable al día (menos de un metro cúbico al año) para sobrevivir.

El agua determinará el futuro de los humanos

Ciertamente, la Tierra está cubierta de agua en su mayor parte. Pero muy poca es dulce y accesible al ser humano. Según datos de Naciones Unidas, 9 países poseen el 60% de ese recurso esencial, en proporciones muy diferentes: Brasil, Rusia, China, Canadá, Indonesia, Estados Unidos, India, Colombia y la República Democrática del Congo.

El reparto natural de los recursos hídricos en el mundo viene determinado por la geografía y el clima. Brasil, por ejemplo, debe esa riqueza a que la mitad de la cuenca hidrográfica del río Amazonas pertenece a su territorio, y Rusia, a la inmensa red de ríos que la cruzan, entre ellos el Volga, el río más largo de Europa, y a grandes masas interiores de agua dulce, legado de la glaciación, como es el caso del lago Baikal.

Movimiento del agua por el planeta

El ciclo natural del agua mantiene la presencia de ese recurso esencial para la vida mediante un circuito biogeoquímico durante el cual el agua se transporta por el planeta, conectando los océanos, los continentes y la atmósfera, y constituyendo la biosfera. Para preservar el buen funcionamiento de esa capa tan fina que alberga toda la vida terrestre es necesario gestionar los recursos de forma sostenible y prevenir el deterioro de la naturaleza, promoviendo el reciclaje y minimizando la contaminación y los residuos.

Porque todo está conectado: el agua, tras evaporarse, se eleva en forma de vapor hacia la atmósfera, donde se enfría y se condensa para precipitarse en forma de lluvia o nieve en todos los rincones de la Tierra. La gestión que cada una de las sociedades humanas hacen de ese preciado líquido vital es distinta según el territorio, pero, a grandes rasgos, la mayor parte de ese recurso se destina a usos agrícolas, seguido del sector industrial y el abastecimiento de las personas. Sin duda la geografía de cada territorio marca las cartas con las que juega cada país, pero las políticas de sus gobiernos deberían saber gestionar de forma óptima su “baraja”.
Las reservas hídricas determinarán de forma tajante el futuro de sus ciudadanos.

 

 

 

Vía: nationalgeographic

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