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Cinco formas insospechadas de como los humanos cambiamos el clima

  • Los seres humanos hemos corrompido, destruido y contaminado el planeta
  • Nuestras acciones exceden la capacidad del medio ambiente para recuperarse

Los seres humanos hemos corrompido, destruido y contaminado el planeta con nuestras destructivas acciones. Si bien es la propia naturaleza quien puede soportar cierto abuso sin efectos a corto plazo, las actividades humanas exceden la capacidad del medio ambiente para recuperarse.

Las actividades de los seres humanos influyen indirectamente en el clima de maneras que van más allá de la producción de gases invernadero o la destrucción de bosques. Es por ello que hoy documentamos las cinco formas más llamativas e insospechadas en que cambiamos el clima y el medio ambiente.

1. Las ciudades forman islas de calor

Lo creas o no, la mayoría de las áreas pobladas generan calor simplemente por existir. La densa red de caminos de hormigón, las calles asfaltadas y los grandes edificios absorben una cantidad significativa de calor, incluso en pleno invierno. Este fenómeno creado por el hombre, llamado “efecto de isla de calor”, amenaza a los centros urbanísticos de todo el mundo con duplicar el impacto del calentamiento global.

2. Pavimentar aumenta el número de las inundaciones

La construcción no solo influye en la temperatura de las ciudades. Pavimentar sobre tierra porosa con materiales relativamente impermeables como el asfalto o el hormigón también tiene un gran impacto sobre el clima durante los episodios de fuertes lluvias. La afluencia de agua se acumula en áreas urbanas y llega a invadir lugares que nunca antes habían experimentado inundaciones.

3. Los cultivos inician altos niveles de humedad

Si las ciudades absorben el calor del día y hacen que las temperaturas sean aún más calientes, imagínate cómo pueden afectar al clima las grandes extensiones de cultivos en centros urbanísticos. Si bien el clima también afecta al sector agrario, los altos niveles de humedad emitidos por los cultivos pueden hacer que un día de verano o de invierno sea mucho más insoportable de sobrellevar.

4. Las estelas blancas de los aviones

El simple acto de volar crea intrincados patrones de nubes en el cielo que no se habrían formado si no hubiéramos perfeccionado el arte del transporte aéreo. El vapor de agua caliente producido por el escape del motor de un avión a reacción de la altura deja a su paso una estela blanca. Puede disiparse de inmediato o demorarse durante horas dependiendo de la humedad y la corriente de aire. Estas nubes son muy comunes, pero en lugares como el Ártico y la Antártida se enfrían lo suficiente como para que se formen estelas a nivel del suelo o cerca de él.

5. Los edificios empeoran la intensidad del viento

Si alguna vez caminaste por la calle de una ciudad en un día de mucho viento, probablemente hayas notado que a veces se siente como si estuvieras siendo golpeado por un ventilador de grandes dimensiones. La construcción de edificios puede intensificar la fuerza del viento y hacer que las ráfagas soplen mucho más rápido de lo que lo harían al aire libre.

Vía: mundoagropecuario

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