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Aumenta el trabajo infantil en la agricultura impulsado por conflictos y desastres naturales

Tras años de descenso constante, el trabajo infantil en la agricultura ha comenzado a aumentar de nuevo impulsado por los conflictos y los desastres provocados por el clima, advirtió ayer la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

El número de niños que trabaja en la agricultura se ha incrementado en todo el mundo de forma considerable de 98 millones en 2012 a 108 millones en la actualidad -tras más de una década en continuo descenso-, según las últimas estimaciones de la FAO. Los conflictos prolongados y los desastres naturales de tipo climático fuerzan la migración de personas y obligan a cientos de miles de niños a ponerse a trabajar, aseguran desde el organismo internacional.

«Dado que más del 70% del trabajo infantil a nivel mundial ocurre en la agricultura es vital integrarlo en las políticas agrícolas nacionales y abordar el problema a nivel familiar. De lo contrario, se agravará aún más la pobreza y el hambre en las zonas rurales. Necesitamos romper este círculo vicioso si queremos avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Hambre cero no es posible sin Trabajo infantil Cero», subrayó Daniel Gustafson, portavoz, en esta ocasión, de la FAO.

Gran parte del trabajo que realizan los niños en la agricultura no es apropiado para su edad. A menudo es peligroso y puede afectar a su bienestar, aseguran las mismas fuentes. Por ejemplo, puede interferir en su desarrollo social y físico «cuando los niños trabajan en campos tratados con plaguicidas, permanecen despiertos toda la noche en barcos pesqueros o transportan cargas pesadas».

El trabajo infantil en la agricultura supone un problema mundial que perjudica a los niños, daña al sector agrícola y perpetua la pobreza rural, enfatizan desde el organismo. «Si los niños se ven obligados a trabajar muchas horas, sus opciones de asistir a la escuela y desarrollar sus habilidades se ven limitadas, lo que interfiere con su capacidad de acceder a oportunidades de empleo decentes y productivas más adelante en la vida, incluyendo los empleos en un sector agrícola modernizado», concluyó Gustafson.

 

Vía: abc.es/natural

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