Agua Calentamiento global El clima Medio ambiente

100 años de anomalías de la temperatura del agua del mar

Esta animación revela tendencias a largo plazo en nuestros océanos a través de un conjunto de datos NOAA que representa las anomalías de la temperatura de la superficie del mar en enero durante el período comprendido entre 1921 y 2020.

Las anomalías son desviaciones del promedio, en este caso el promedio es de 1854 a 2016.

Junto con una considerable variabilidad de año en año, una tendencia de calentamiento es notable con el tiempo. Los episodios de El Niño y La Niña también se pueden discernir en el Océano Pacífico ecuatorial, especialmente los fuertes patrones de El Niño de 1973, 1983 y 1988.

Esta animación de 1 minuto se produjo para las exhibiciones de Science On a Sphere® (SOS), pero también es accesible a través de YouTube.

¿Por qué varía la temperatura del mar?

EL PRINCIPAL aporte calorífico que tiene el agua del mar está representado por las radiaciones energéticas que le llegan del Sol. Su calor específico tiene un valor elevado en comparación con el calor específico de las demás sustancias existentes en la superficie del planeta; esto confiere al mar una extraordinaria capacidad para almacenar calor y por esta propiedad puede actuar como un gigantesco moderador del clima.

Se entiende por calor específico, en general, la cantidad de calor necesario para aumentar en un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua.

Esta gran capacidad de los océanos para conservar el calor permite que la temperatura sea más estable en el mar que en los continentes, siendo en aquél menos marcados sus cambios a través de las cuatro estaciones del año.

Otras fuentes de calor para el océano son: la energía solar reflejada por el cielo, el calor original del interior de la Tierra, el que se desprende de la desintegración radiactiva, y la energía derivada de los procesos químicos y biológicos que se realizan en el seno del océano.

Las radiaciones solares que llegan a la superficie del mar penetran en su masa, alcanzando generalmente una profundidad promedio de cien metros, pero que puede extenderse hasta los mil metros. La penetración de estas radiaciones depende principalmente de la turbiedad, es decir, de la cantidad de materia sólida que se encuentra en suspensión.

Conforme la profundidad aumenta van penetrando menos radiaciones, por lo que la temperatura disminuye. Por lo anterior, en la superficie del mar existe una capa de agua relativamente caliente, con una temperatura uniforme; esa capa puede extenderse de los 20 a los 200 metros de profundidad, dependiendo de las condiciones locales. Abajo de ella existe una zona limítrofe en donde se presenta un rápido descenso de la temperatura, llamada termoclina, que divide a estas aguas superficiales, menos densas y menos salinas, de las aguas de las profundidades, más frías, densas y salinas.

En los océanos, las termoclinas no son bruscas ni están tan bien diferenciadas como ocurre en el agua dulce. En las aguas tropicales, la termoclina puede ocupar una profundidad entre 100 y 200 metros y ser relativamente estable durante el año. En las aguas templadas de las latitudes medias se localizan a un poco más de profundidad, siendo un fenómeno estacional que ocurre solamente durante la primavera y verano, y tiende a desaparecer en los mares polares en los que la temperatura de toda la columna de agua es baja.

Vía: bibliotecadigital.ilce

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *